Bill Maher no esperó al análisis de los expertos. Días después de que Anthony Fauci invocara su derecho a no autoincriminarse 111 veces ante el Senado, el conductor de HBO's Real Time dedicó su programa del viernes a demoler al ex director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.
«Lo atraparon en mentiras reales», dijo Maher sin rodeos. La audiencia del miércoles 29 de julio había dejado imágenes difíciles de olvidar: Fauci, ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, negándose a responder pregunta tras pregunta amparado en la Quinta Enmienda.
Maher fue directo al hueso: el origen del virus. Recordó que Fauci sostuvo desde el principio que el SARS-CoV-2 provenía del contacto animal-humano en un mercado de animales vivos en Wuhan, China, y que calificar la teoría del escape de laboratorio de «teoría conspirativa» era, según el propio Fauci, suficiente para cerrar el debate.
«Decía que era de los mercados húmedos. Que si decías que escapó del laboratorio, eso era una teoría conspirativa», reconstruyó Maher. Y luego vino el golpe: «Y él sabía mejor. Porque lo tenemos en su diario diciéndonos lo que le decía a otros científicos, quienes respondían: 'No, absolutamente'».
El senador Rand Paul había liberado mensajes de Slack que, según Fox News, aparentemente muestran que los autores de un estudio clave sobre los orígenes del COVID-19 albergaban dudas privadas sobre sus propias conclusiones públicas. Maher tomó ese hilo y lo jaló hasta el final.
El comediante también abordó la controversia central de la audiencia: el financiamiento del NIAID a investigaciones en laboratorios chinos, el llamado gain-of-function research, que estuvo en el centro del interrogatorio senatorial.
Lo notable no es solo lo que dijo Maher. Lo notable es quién lo dijo. Un conductor de HBO, referente de la izquierda cultural estadounidense, rompiendo con su tribu para señalar que el aparato de salud pública mintió, manipuló y luego se escudó en la Constitución para no rendir cuentas. Eso no es retórica de derecha: es la cronología de los hechos.
Contrafuego lo ha dicho antes y lo repite: cuando el Estado concentra poder de emergencia, la burocracia no se reforma sola. Se necesita presión política, audiencias con consecuencias reales y, de vez en cuando, que alguien del otro lado del pasillo tenga la honestidad de decir lo que todos ya saben. Fauci invocó la Quinta 111 veces. Esa cifra es, por sí sola, el veredicto que el relato oficial nunca quiso pronunciar.



