Blanca Rosa Mármol de León no fue a pedir permiso. Fue a exigir.
La magistrada emérita del Tribunal Supremo de Justicia se presentó este viernes ante la embajada de Estados Unidos en Caracas. Su mensaje fue directo: Washington debe respaldar a la ciudadanía venezolana. Y el primer paso es conformar una Junta de Gobierno.
«Este es el momento de la ciudadanía», declaró Mármol de León en rueda de prensa. «Acá feneció el interinato, que nunca debió haber existido y soportamos. La soberanía reside en la ciudadanía.» Sin rodeos. Sin eufemismos.
La jurista fue clara sobre el estado del país: Venezuela «no tiene presidente». Desde esa premisa, plantea que la Junta tendría dos tareas inmediatas. Primera: reestructurar el Consejo Nacional Electoral para garantizar elecciones limpias. Segunda: liberar a los presos políticos. Nada de lo que propone ha ocurrido todavía. La Junta aún no se ha conformado.
Mármol de León también lanzó una advertencia al propio sector opositor. Dijo que ya pasó el tiempo de las reuniones interminables. Que hay que pasar a la fase de conformar gobierno. El mensaje apunta tanto al régimen como a quienes, desde la oposición, llevan años en modo deliberativo sin resultados.
El dato político relevante: la magistrada emérita fue a la embajada estadounidense. No a una rueda de prensa en sede opositora. No a un foro académico. Fue al edificio que, en este momento, concentra más peso real sobre el futuro de Venezuela que cualquier institución local.
Que no te lo cuenten.
Venezuela lleva años atrapada en un ciclo conocido: declaraciones, reuniones, acuerdos que no se cumplen y un régimen que gana tiempo con cada ronda de negociación. Mármol de León lo nombra sin anestesia. El interinato «nunca debió haber existido». Las reuniones ya no alcanzan. La soberanía, insiste, reside en la ciudadanía, no en estructuras paralelas que acumulan legitimidad simbólica pero no poder real.
El principio en juego es viejo y simple: sin elecciones libres y sin presos políticos en libertad, no hay orden constitucional. Solo hay un aparato que administra su propia permanencia. La pregunta que Mármol de León deja sobre la mesa es incómoda para todos: ¿cuánto más hay que esperar para actuar en consecuencia?



