Mars Wrigley, la división de Mars Incorporated que fabrica M&M's, Snickers, Milky Way, Twix y Skittles, notificó formalmente al estado de Nueva Jersey que eliminará 307 puestos de trabajo en su sede de Newark hacia mediados de octubre. El vehículo legal fue un aviso WARN —la notificación obligatoria de despidos masivos— que la empresa presentó el viernes ante las autoridades estatales.
El traslado no es improvisado: Mars Wrigley ya invirtió 100 millones de dólares para ampliar sus instalaciones en Chicago, ciudad donde ahora se ubica su sede global. La manufactura en Hackettstown, Nueva Jersey, continuará operando, pero la presencia corporativa en Newark desaparece por completo.
El contexto es brutal para el estado. La New Jersey Business & Industry Association (NJBIA) advirtió que Nueva Jersey ha acumulado más de 9.700 empleos perdidos a través de avisos WARN solo en lo que va del año. No es un caso aislado: en junio, Samsung anunció el traslado de su sede corporativa desde Englewood Cliffs hacia Texas. Poco después, los accionistas de ExxonMobil votaron para cambiar el estado de incorporación de la compañía —domiciliada en Nueva Jersey durante 144 años, desde sus días como Standard Oil of New Jersey— también a Texas.
«En un viernes de verano, cuando la gente debería estar emocionada por el fin de semana, nos golpea la noticia de otro éxodo desafortunado de un generador de empleo», declaró Michele Siekerka, directora ejecutiva de la NJBIA, según recoge la publicación. «Necesitamos hacer algo ahora que envíe un mensaje a nuestros mayores empleadores de que las cosas van a cambiar para detener esta perturbadora tendencia», agregó.
El trasfondo empresarial de la mudanza tiene su propia lógica: Mars Inc. adquirió la chicletera Wrigley —con sede en Chicago— en 2008, y el año pasado compró Kellanova, fabricante de Pringles y Cheez-It, también radicada en esa ciudad. Consolidar operaciones corporativas donde ya existe masa crítica de activos tiene sentido financiero. Lo que no tiene sentido es que Nueva Jersey siga perdiendo la batalla por retener a esos mismos activos.
Que no te lo cuenten. Cuando una empresa gasta 100 millones de dólares para irse, no está huyendo de Chicago: está huyendo de algo. El patrón es demasiado claro para ignorarlo: tres gigantes corporativos, tres destinos fuera de Nueva Jersey, miles de empleos que el contribuyente local ya no verá. El relato de que los impuestos altos y la regulación pesada no afectan las decisiones empresariales se cayó solo, y lo hizo en pleno verano, con nombre, apellido y aviso WARN incluido. Libre empresa significa que el capital vota con los pies. Nueva Jersey lleva meses contando los votos en contra.



