Massachusetts está a punto de convertirse en uno de los estados con menos restricciones al aborto tardío del país. La Cámara estatal aprobó la llamada Prioritizing Patients' Access to Care Act con 119 votos a favor y 33 en contra. Ahora el Senado debe votarla antes de que cierre la sesión legislativa este viernes.
La ley actual permite abortos después de las 24 semanas solo en cuatro supuestos: riesgo para la vida de la paciente, riesgo para su salud física, riesgo para su salud mental, o diagnóstico fetal letal o grave. El nuevo proyecto elimina esos cuatro supuestos. Los reemplaza por el criterio exclusivo del médico tratante.
Además, la propuesta prohíbe que revisores médicos externos puedan contradecir la decisión tomada por el paciente y su doctor. Sin contrapeso institucional. Sin segunda opinión obligatoria.
La patrocinadora del proyecto, la representante demócrata Lindsay N. Sabadosa, lo resumió así: «Las decisiones médicas deben ser tomadas por el paciente y su médico». Según ella, el objetivo es que «nadie tenga que salir de Massachusetts para recibir la atención que necesita».
Los grupos provida advierten que el texto eliminaría en la práctica los límites existentes después de las 24 semanas. Argumentan que la redacción permite el aborto «por cualquier razón» en etapas avanzadas del embarazo. Los impulsores del proyecto lo rechazan. Dicen que la ley garantiza que sean los médicos —no los estatutos— quienes determinen qué es atención médicamente necesaria.
El proyecto replica una ley que Maine aprobó en 2023 con un mecanismo similar: autorización basada en el juicio del médico, sin supuestos legales tasados.
El contexto es claro. Desde que el Tribunal Supremo devolvió la política de aborto a los estados con el fallo Dobbs v. Jackson en 2022, los estados gobernados por demócratas han competido por ampliar el acceso. Massachusetts no quiere quedarse atrás.
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Aquí está la pregunta que el relato oficial no responde: si los límites actuales ya eran amplios, ¿por qué la urgencia de eliminarlos en los últimos días de sesión, sin debate extendido? La burocracia legislativa suele moverse despacio. Cuando corre, conviene preguntar qué no quiere que se vea.
En juego hay algo más que una disputa médica. Está el principio de que las leyes deben fijar reglas claras, aplicables a todos por igual. Entregar ese poder en blanco a un gremio profesional —sin revisión, sin criterio externo— no es medicina. Es política disfrazada de bata blanca.



