La Alcaldía de Medellín radicó ante el Concejo un proyecto de acuerdo para determinar la estructura administrativa del Distrito y definir las funciones de sus dependencias y entidades descentralizadas.
Pero la propuesta llegó al debate cargada de polémica desde el inicio. La senadora María Clara Posada denunció que la iniciativa trae 160 cargos nuevos este año, en periodo electoral, y que le costarían 16.697 millones de pesos a la ciudad.
Según Posada, 102 de esos cargos corresponderían a agentes de tránsito, bomberos e inspectores de policía. En ese bloque, dijo, el costo sería de al menos 4.685 millones de pesos anuales.
La senadora fue más allá y sostuvo que el Distrito ya gasta 780.324 millones en nómina, equivalentes al 62% de los gastos de funcionamiento. Por eso calificó la propuesta como una carga burocrática injustificable en tiempos de desafío fiscal y necesidad de austeridad.
«No es comprensible que mientras damos la pelea a nivel nacional para reducir el costo burocrático, a nivel local se tramite un aumento de la nómina», anotó Posada.
También afirmó que el proyecto trae 60 cargos nuevos en el Distrito, de perfiles mayoritariamente altos, por 12.012 millones de pesos anuales. Y cuestionó si Medellín necesita siete directores técnicos nuevos con salario de 27 millones de pesos mensuales cada uno.
Del otro lado, el presidente del Concejo, Alejandro de Bedout, rechazó que se trate de 160 cargos de burocracia. Dijo que son 162 empleos, de los cuales 150 se proveen por carrera administrativa con listas de elegibles del concurso de méritos Antioquia 3: 60 agentes de tránsito, 40 bomberos, inspectores y personal de carrera para nuevas competencias del Distrito. Solo 12 serían de libre nombramiento y remoción.
De Bedout también señaló que el costo neto del estudio técnico es de 15.243 millones de pesos, y que allí ya está descontada la supresión de 12 registros de trabajador oficial no provistos. Añadió que de los 879 cargos que mueve la reforma, 717 ya están en la planta y solo se reorganizan.
El relato oficial habla de modernización y de una estructura mínima para que el Distrito opere en la calle. La crítica, en cambio, apunta al costo para el contribuyente y a la tentación eterna de engordar el aparato estatal justo cuando se exige austeridad.
Otra vez la doble vara: se pide apretarse el cinturón abajo mientras arriba crece la nómina. Si la reforma realmente ordena funciones y mejora el servicio, el Concejo tendrá que probarlo con resultados, no con más burocracia disfrazada de eficiencia.



