Javier Milei aprovechó su discurso ante líderes mundiales para cargar contra la ONU con dureza inusual. La definió como una «organización inútil» y dijo que su única función es sostener una casta de «parásitos fatalmente arrogantes» que se hacen pasar por burócratas bienintencionados.
También afirmó que el organismo mundial «fracasó» en su tarea de garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos. Según Milei, permitió que prosperaran el caos, la violencia y el terrorismo internacional. Además, acusó a la ONU de haber dado refugio a dictaduras «sedientas de sangre» y a regímenes que apedrean mujeres en las calles.
En otro tramo, Milei dijo que Argentina tomó una decisión geopolítica clara: alinearse sin ambigüedades con Occidente, con Estados Unidos y con Israel. Añadió que el país condena los ataques del régimen iraní contra el Estado de Israel y que designó a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista.
El mandatario también volvió sobre la pandemia. Sostuvo que organismos internacionales usaron el COVID-19 para ejecutar un «experimento global de control social disfrazado de ciencia». Según su planteo, las cuarentenas destruyeron medios de vida, dañaron la educación infantil y dejaron a millones morir solos, sin atención.
Milei fue más lejos y dijo que cuando un Estado priva a la población del derecho a trabajar, a educarse y a despedir a sus muertos, eso tiene un nombre: «genocidio».
En materia tecnológica, advirtió contra cualquier intento de poner la inteligencia artificial bajo control estatal. Dijo que el Estado no es una entidad abstracta, sino personas, funcionarios y burócratas, y que entregarles ese poder sería entregarles la llave para frenar la creatividad humana.
El mensaje de Milei tiene una lectura incómoda para la casta global. No solo cuestiona a un aparato internacional que habla de derechos mientras protege tiranías. También señala el riesgo de que la burocracia use nuevas herramientas, como la inteligencia artificial, para ampliar su control sobre la sociedad.
Que no te lo cuenten. El choque de fondo no es solo con la ONU. Es entre libertad y tutela política. Y Milei eligió decirlo sin anestesia.



