Hay noticias que no necesitan agenda política para importar. El senador Chuck Grassley (R-IA) anunció el sábado en X la muerte de «Beth», su aspiradora Hoover color tostado con bolsa de tela borgoña que llevaba 49 años en servicio: 15 en casa de su suegra y 34 en el hogar del propio Grassley.
El senador publicó una foto del cable dañado por chispas eléctricas y escribió: «U willl see Beth no more. See black that's from electrical sparks. It's not safe to use anymore. GOOD BYE BETH. U hv been a real workhorse». Dos publicaciones, cero asesores de comunicación, cero relato fabricado.
Lo que siguió fue inesperado incluso para los estándares del circo mediático: The New York Times publicó un breve obituario en tono irónico. «Beth, una confiable aspiradora Hoover tostada con bolsa de tela borgoña que durante años atendió los pisos de la granja del senador Chuck Grassley en Iowa, ganándose admiradores en ambos partidos, ha muerto. Se cree que tenía 49 años», arrancaba la nota.
El diario documentó la historia de Beth tal como Grassley la había contado en redes. En 2018, mientras su esposa y su hija Wendy preparaban la cena de Acción de Gracias para 30 personas en la granja, el senador publicó una foto con Beth y explicó cuál sería su aporte a los preparativos.
El Times también señaló que Beth, al momento de su «fallecimiento», era mayor que varios legisladores en ejercicio en el Senado, entre ellos los senadores Cotton (R-AR), Britt (R-AL) y Ossoff (D-GA), y que había superado con creces la vida útil promedio de ocho años de una aspiradora Hoover vertical.
Incluso la senadora Capito (R-WV) figuraba entre los «admiradores» de Beth según la cobertura del Times.
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Que no te lo cuenten. Un senador que usa la misma aspiradora durante 34 años, la bautiza, la publica en redes sin filtro y se despide de ella con ortografía de abuelo orgulloso: eso es exactamente lo contrario del político de casta que contrata consultores para parecer auténtico.
Y que el New York Times —el mismo que dedica portadas al alarmismo climático y al progresismo institucional— haya parado para escribirle un obituario a un electrodoméstico de Iowa dice más sobre el hambre de normalidad que hay en este país que cualquier encuesta de opinión. El relato se cayó solo: a veces la mejor historia política no tiene ideología. Tiene cable quemado y 49 años de servicio.



