El aparato estatal prometió reconstrucción. Lo que entregó, según el propio ministro de Vivienda, fue una estafa.
Iván Poduje visitó este viernes el sector de El Olivar, en Viña del Mar, junto al seremi de Vivienda de Valparaíso, Marcelo Ruiz, tras denuncias de vecinos por fallas en los domicilios reconstruidos después del megaincendio de febrero de 2024. Lo que encontró superó cualquier advertencia previa.
Durante una transmisión en directo, Poduje mostró la caída del muro de una vivienda que casi aplasta a un guardia de seguridad presente en el lugar. En otro domicilio del mismo sector, la evaluación técnica detectó separación de losa y salida de los elementos de anclaje estructural.
«Esto fue exactamente lo que nosotros advertimos, la advertencia que hizo la Ditec respecto a estos muros que no están diseñados para casas de dos pisos», declaró el ministro. «Y ahora se produce un nuevo desprendimiento. Nos decían que era porque no estaban terminados. Mentira, estos muros ya están anclados. Esto es una estafa completa, que fue exactamente lo que nosotros detectamos».
Poduje ordenó al Serviu acordonar el perímetro de las obras e impedir el acceso de personas al lugar, advirtiendo que con las condiciones de viento registradas en la región —parte del sistema frontal que afecta al menos a diez regiones del país— los muros pueden colapsar «en cualquier minuto».
El Ministerio de Vivienda ya había presentado denuncia contra la constructora San Sebastián por una serie de deficiencias detectadas en el proceso de reconstrucción en El Olivar. El derrumbe en vivo convierte esa denuncia en algo difícil de ignorar para cualquier fiscal.
El relato se cayó solo. Literalmente.
Las familias que perdieron sus hogares en el peor incendio urbano de la historia reciente de Chile no merecían una segunda tragedia fabricada por contratistas que entregaron estructuras inviables con dinero de los contribuyentes. Que un muro caiga frente a cámaras, con un guardia a centímetros, no es un accidente de obra: es el resultado predecible de una cadena de negligencia que el propio Estado financió. La pregunta que queda en el aire es cuántas otras viviendas del mismo programa están en pie solo porque todavía no llueve con suficiente fuerza.



