El empresario Nate Morris compareció este miércoles ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos. Es el primer filtro formal antes de la votación en pleno. Lo nominó Donald Trump. Y fue directo desde el primer minuto.
«Aproximadamente el 94 % de la cocaína que está devastando a las comunidades estadounidenses proviene de Colombia», dijo Morris frente a los senadores. No es un dato menor. Es el centro de toda la conversación diplomática que viene.
La sesión la encabezó el senador republicano James Risch. Morris necesita al menos 22 votos en la comisión para avanzar. Si los consigue, la nominación va al pleno. Si algún legislador presenta objeciones, el trámite se retrasa.
El nominado fijó tres prioridades concretas. Primera: detener el flujo de drogas y la inmigración ilegal. Segunda: ampliar las oportunidades económicas. Tercera: atender a los estadounidenses que viven o viajan a Colombia. Sin rodeos, sin burocracia diplomática.
También reconoció el peso estratégico del país. «Colombia es uno de los socios estratégicos más importantes de Estados Unidos en el mundo», afirmó. Y añadió: «El futuro de Occidente y de la política exterior estadounidense depende del dominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Este es nuestro vecindario».
El cargo lleva vacante desde julio de 2022. Fue entonces cuando salió el diplomático de carrera Philip Goldberg. Tres años sin embajador en Bogotá. Tres años en los que la relación bilateral acumuló tensiones, fricciones y episodios de doble vara por parte del gobierno Petro.
La fuente también señala que Colombia figura entre los países con más migrantes indocumentados en Estados Unidos, según un estudio oficial reciente.
Que no te lo cuenten. Morris llega con agenda clara y respaldo presidencial directo. Washington pone sobre la mesa el número que Bogotá preferiría ignorar: el 94 % de la cocaína que mata estadounidenses sale de suelo colombiano. Petro lleva años cultivando un relato donde el problema es el consumo del norte, no la producción del sur. Ese relato choca ahora con una cifra, un nombre propio y una comisión del Senado. El libre mercado no produce carteles; los produce la economía ilegal que crece donde el Estado falla o mira para otro lado. Si Morris es confirmado, Bogotá tendrá enfrente a alguien que conoce el expediente. Y eso, para el petrismo, es una mala noticia.



