ÚLTIMA HORA
Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•
Contrafuego
POLÍTICALATINOAMÉRICAMUNDOCULTURAMEDIOSOPINIÓNsábado 17 de octubre de 2026
El parte El día sin filtro, cada mañana→
Contrafuego
Los frentes
Las voces
El medio
Opinión · Análisis

Netflix convierte Narnia en un experimento ideológico y desata otra guerra cultural

Greta Gerwig dirige la nueva versión de «Las crónicas de Narnia» para Netflix, con Meryl Streep como la voz de Aslan y una imagen del personaje que, según Empire Online, buscó canalizar a David Bowie. El problema no es solo estético: para esta mirada, Hollywood vuelve a tomar una obra infantil con raíz cristiana y la usa como vehículo de política secular.
jueves 24 de septiembre de 2026

C.S. Lewis creó «Las crónicas de Narnia» como una metáfora para niños, y Netflix la está rehaciendo con Greta Gerwig al mando. Según la fuente, Gerwig publicó una imagen de Aslan, el personaje que representa a Jesús, y luego se supo que quería canalizar a David Bowie.

Además, la producción eligió a Meryl Streep para ponerle voz a Aslan. Gerwig dijo que quería a alguien «profundo pero no pretencioso», con «gravedad» y capaz de comunicar «profundidad y patetismo» junto con «alegría y deleite».

La crítica de la fuente no va contra una adaptación cualquiera para adultos, sino contra el hecho de tocar una obra diseñada para introducir a los niños occidentales en ideas cristianas. El autor recuerda que Lewis quiso «llegar de lado» a los lectores, quitando las asociaciones de vitral y escuela dominical para que la historia recuperara su potencia.

Esa intención, sostiene la pieza, queda invertida cuando Hollywood toma un relato querido y lo convierte en un vehículo para valores de izquierda. La nota cita además declaraciones previas de Gerwig sobre su interés por el catolicismo, la Virgen María y «una energía más pagana», así como su interés en «lo que hacen las mujeres en espacios que son principalmente masculinos».

La tesis es clara: no se trata de una simple licencia creativa, sino de una intervención cultural con objetivo ideológico. La fuente acusa a la industria de querer subvertir las ideas básicas de Narnia y de hacerlo, precisamente, sobre una historia para niños.

Y ahí está la doble vara. Cuando la burocracia cultural toca símbolos cristianos para reinterpretarlos desde el progresismo, lo llama arte. Cuando el público objeta, lo llaman intolerancia. Pero lo que está en juego es otra cosa: quién controla los relatos que forman a los niños.

Si una plataforma gigante puede tomar una obra creada para transmitir principios cristianos y voltearla para el marketing del momento, el daño no es solo a Lewis. Es a la idea misma de herencia cultural, de límites y de respeto por lo que una civilización enseña a sus hijos. Que no te lo cuenten.

Más de Opinión