Gavin Newsom volvió a la carga contra la administración Trump. Esta vez con documentos.
El gobernador de California afirma que un operativo del ICE realizado el 14 de agosto de 2025 cerca del Japanese American National Museum, en el centro de Los Ángeles, donde él mismo ofrecía una conferencia de prensa, respondió a objetivos políticos y no a tareas de aplicación de la ley migratoria. La documentación fue presentada por la ACLU en una causa federal.
Según la oficina estatal, los archivos incorporados al expediente incluyen conversaciones internas entre agentes del Departamento de Seguridad Nacional y de Investigaciones de Seguridad Nacional. Uno de esos mensajes dice: «Gavin Newsom estaba dando una rueda de prensa... arrestaron a un par de personas afuera y se quedaron allí para llamar la atención de los medios». Otro intercambio señala: «Básicamente irrumpieron en las ruedas de prensa de Newsom». Un tercer mensaje agrega: «Nos sacaron del Home Depot y del lavadero de autos para hacer esta acrobacia».
Newsom citó esas conversaciones para afirmar que «los propios empleados de inmigración dejaron por escrito que recibieron la orden de apuntar contra un acto político» y calificó lo ocurrido como un abuso de poder. La oficina del gobernador también señaló que la documentación contradice declaraciones previas de funcionarios federales que habían negado cualquier vínculo entre el operativo y la actividad pública del mandatario.
La administración Trump rechazó las acusaciones. Su posición es que las acciones del ICE se realizaron conforme a la legislación migratoria vigente y dentro de las facultades de las autoridades federales. El expediente continuará su trámite en la justicia federal.
El contexto importa: el operativo ocurrió mientras Newsom encabezaba un acto relacionado con una propuesta para modificar los distritos electorales de California, un asunto de alto voltaje político local.
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Que no te lo cuenten. Newsom lleva meses construyendo su marca presidenciable sobre el enfrentamiento con Trump, y este episodio le viene como anillo al dedo. Los mensajes internos son reales —están en un expediente federal— y merecen escrutinio judicial serio. Pero la narrativa del gobernador da por probado lo que la justicia todavía tiene que determinar. La Casa Blanca sostiene que el ICE actuó dentro de la ley; los documentos muestran que algunos agentes se quejaron del despliegue, no necesariamente que hubo una orden presidencial de persecución política. Hay una diferencia entre un agente descontento y una conspiración orquestada desde arriba. Mientras el expediente sigue su curso, Newsom ya cobró el rédito mediático. El relato primero, los hechos después: esa es la marca del aparato progresista californiano.



