Gavin Newsom está mirando hacia Bill Clinton mientras crece la especulación sobre una posible candidatura presidencial en 2028.
Newsom dijo a Vanity Fair que no tiene «problema» con pelear políticamente y que tampoco lo tiene con recibir golpes y volver a levantarse. También afirmó que ha sido «probado en carretera» y que «no es poca cosa» lo que ocurre en California.
El gobernador de California, que se acerca al final de su segundo y último mandato, señaló a Clinton como su modelo político. Dijo que el ex presidente es un «maestro de su oficio» y explicó: «Veo videos de Clinton. Busco su consejo, su asesoría y, incluso en su ausencia, hago eso. Lo he estudiado desde el primer día».
Newsom agregó que la relación va más allá de la admiración a distancia. Según dijo, ambos hablan con frecuencia hasta tarde por la noche sobre política, estrategia y cómo enfrentar los problemas de California. También aseguró que Clinton le dice que ha estado pensando «sin parar» sobre el tema y que cree que Newsom representa «lo que ellos temen».
En la entrevista, Newsom elogió a Clinton como un solucionador de problemas excepcional. El texto también señala que Clinton ha enfrentado escrutinio por su pasada relación con Jeffrey Epstein y por el escándalo sexual con la pasante de la Casa Blanca Monica Lewinsky, y añade que Clinton ha negado conocer los crímenes de Epstein o haber cometido irregularidades.
Lo que queda claro es que Newsom ya se está moviendo en clave nacional. Cuando un gobernador en funciones se coloca bajo la sombra política de Clinton y habla abiertamente de 2028, el mensaje no es precisamente de administración doméstica: es de ambición.
Otra vez la doble vara. El aparato político siempre encuentra tiempo para el juego grande mientras los estados siguen cargando con sus propios problemas. Y si el plan es vender esa ambición como experiencia, el votante haría bien en mirar el historial antes de aplaudir el guion.


