Gavin Newsom encendió la mecha el jueves por la noche. Lo hizo en respuesta al discurso de Trump sobre integridad electoral. Su diagnóstico fue directo: «Lo único que faltaba era papel de aluminio. Esto fue un momento legítimo de la 25ª Enmienda: las divagaciones de un rey loco».
La 25ª Enmienda fue ratificada en 1967. Permite al Gabinete declarar al presidente incapaz de ejercer el cargo. También habilita al Congreso a crear un organismo independiente para tomar esa decisión.
El problema para Newsom es la memoria. Corta, pero suficiente.
La cuenta oficial del Comité Nacional Republicano en X respondió sin rodeos: «Literalmente apuntalaste a un vegetal y le mentiste al pueblo americano sobre su deterioro cognitivo durante cuatro años, sin mencionar la 25ª Enmienda ni una sola vez». La referencia era a Joe Biden, de 82 años, y a las dudas republicanas sobre su capacidad para gobernar.
El colaborador de Fox News Joe Concha apuntó en la misma dirección. «Dado que Newsom defiende hasta hoy al presidente Biden, a quien llama uno de los mejores presidentes de la historia, hay un dicho sobre quedarse callado que aplica aquí», escribió en X.
Tom Fitton, presidente de Judicial Watch, fue más específico. Según él, Newsom quiere retirar a Trump del cargo «por revelar que California podría tener decenas de miles de extranjeros registrados ilegalmente para votar y que China atacó a 220 millones de votantes».
Eso es exactamente lo que Trump expuso el jueves. El presidente informó que su administración había descubierto vulnerabilidades en la integridad electoral. Habló de documentos desclasificados. Señaló un robo de datos extranjero atribuido a China. Afirmó que funcionarios del gobierno conocían esas debilidades desde hace años. Y anunció nuevas evidencias de «fraude electoral». Fox News Digital aclaró que no pudo verificar de forma independiente el contenido de los documentos publicados por la Casa Blanca.
Newsom, como otros demócratas, cuestionó los motivos del discurso. El mensaje llegó cuatro meses antes de las elecciones de mitad de período.
Aquí está el nudo del asunto. Durante años, los demócratas descartaron como «desinformación» cualquier pregunta sobre la salud mental de Biden. Newsom fue de los más activos en esa defensa. Ahora agita la misma herramienta que rechazó. La doble vara no es un accidente: es el método.
En Contrafuego lo llamamos por su nombre. Cuando el aparato político protege a un candidato propio de cualquier escrutinio y luego exige ese mismo escrutinio para el rival, no estamos ante política. Estamos ante hipocresía institucionalizada. El relato se cayó solo. Que no te lo cuenten.



