El Disaster Case Management Program termina en septiembre. Estaba planeado hasta 2028.
Ese programa conecta a los sobrevivientes de los incendios de Eaton y Palisades con ayuda de FEMA, préstamos de la Small Business Administration, seguros y vivienda temporal. Sin él, miles de familias quedan solas frente al papeleo federal.
El Departamento de Servicios Sociales de California culpa a Washington. En una carta citada por Los Angeles Times, la agencia estatal dice que FEMA «no ha sido receptiva» a las solicitudes de pago desde hace meses.
FEMA responde con otra versión. Según la agencia, ya entregó más de $177,1 millones a 35.155 personas y hogares elegibles, con fecha de corte al 12 de junio de 2026. Y agrega un dato incómodo para Sacramento: California tiene «más de $2.000 millones en fondos de desastre sin gastar» en todos los desastres abiertos del estado.
El gobernador Newsom exige más. Su oficina pidió a Trump «liberar» los fondos que, según ellos, retiene para reconstruir hogares, escuelas y parques. California ya sometió más de $1.500 millones para reembolso por los incendios de Eaton y Palisades. Solo $37 millones fueron aprobados.
Hay un número mayor todavía sin resolver. El gobierno federal no ha destinado más de $15.000 millones en fondos de recuperación a largo plazo, según reportó LAist.
Los demócratas acusan a Trump de usar la ayuda como moneda de cambio. La Casa Blanca lo niega. Un portavoz dijo que el liderazgo de Trump produjo «la operación de remoción de escombros peligrosos más rápida de la historia» tras los incendios.
Ann Lee, líder de una organización sin fines de lucro que asiste en la recuperación, lo resume sin adornos. Dice que ya tienen que avisar a los sobrevivientes que en 30 días dejarán de ayudarlos. «Es una sensación horrible», admitió.
Que no te lo cuenten como si fuera solo culpa de Washington. FEMA puso una cifra sobre la mesa: $2.000 millones intactos en las arcas de California mientras Sacramento pide más. Eso no borra que $15.000 millones federales sigan sin llegar, ni que $1.500 millones esperen reembolso. El hecho manda: hay dos burocracias, la estatal y la federal, y ninguna mueve el dinero a la velocidad que necesitan las víctimas.
El relato de Newsom, el eterno rival de Trump, se sostiene mejor en un comunicado que en una hoja de balance. Mientras los dos aparatos se acusan entre sí, quien pierde el subsidio real, la gestión del caso, la ayuda para navegar el sistema, es la familia que perdió su casa en Altadena o en Pacific Palisades. La doble vara de siempre: mucho discurso de rescate, poco desembolso efectivo.


