Gavin Newsom tiene un problema. Su estado es parte de una coalición de 12 fiscales generales que busca bloquear la adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount, valorada en 110.000 millones de dólares. Pero el gobernador, según reportó el Wall Street Journal, ha estado diciéndole en privado a personas involucradas en el asunto que bloquear la fusión podría costarle empleos a Hollywood.
La oficina de Newsom presionó al fiscal general Rob Bonta para resolver la disputa fuera de los tribunales. Bonta encabeza la coalición de fiscales y argumenta que el acuerdo reduciría la competencia, elevaría los precios y disminuiría la oferta de contenido para los consumidores. Según la demanda, la nueva empresa controlaría casi un tercio del mercado de distribución cinematográfica teatral en Estados Unidos y casi un tercio de la programación de cable básico del país.
El problema es que Newsom no tiene autoridad sobre el fiscal general del estado, por lo que no está claro qué peso tendrán sus palabras.
Mientras tanto, el cronómetro corre. Una jueza federal designada por Biden, Araceli Martínez-Olguín, emitió la semana pasada una orden de restricción temporal contra el cierre del acuerdo. Si la fusión no se completa antes del 1 de octubre, entra en vigor una penalización de 25 centavos por acción por cada trimestre de retraso — lo que equivale a 7 millones de dólares por día.
Paramount ha defendido el acuerdo de forma consistente. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ya lo aprobó con rapidez, al igual que autoridades en Australia y China. La semana pasada, los reguladores de la Unión Europea también dieron su aprobación condicional tras una serie de concesiones de Paramount. La empresa mantiene su objetivo de cerrar el trato antes de que termine septiembre.
El acuerdo combinaría bajo una sola empresa HBO Max, Paramount+, HBO, CBS, CNN y miles de títulos cinematográficos, bajo la dirección de David Ellison, hijo del multimillonario de Oracle y aliado de Trump, Larry Ellison.
Lo que revela este episodio es más interesante que la fusión misma. Newsom, candidato presidencial en ciernes para 2028, no puede darse el lujo de que su estado sea el responsable de hundir miles de empleos en Los Ángeles — una ciudad que ya lleva años golpeada por los despidos masivos en la industria del entretenimiento. La burocracia activista de los fiscales generales progresistas choca aquí con la realidad económica que el propio gobernador no puede ignorar.
Otra vez la doble vara: el mismo aparato estatal que predica la defensa del «trabajador» es el que, según el propio Newsom, podría destruir empleos en Hollywood. Que no te lo cuenten.



