Gavin Newsom y Arnold Schwarzenegger se reunieron esta semana para celebrar el 20 aniversario de AB 32, el programa de tope y comercio de California, descrito en la fuente como «cap-and-trade — excuse us, cap-and-invest».
El dato central es brutal para el bolsillo: AB 32 ha elevado el precio del combustible en California en 5%, o 26 centavos por galón a los precios actuales. La fuente añade que los trabajadores californianos son los más golpeados.
También afirma que AB 32 no ha hecho nada por ayudar al clima. Según esa misma fuente, los incendios forestales de California han emitido tanto dióxido de carbono que han compensado décadas de reducciones de emisiones logradas por AB 32 y otras medidas. Además, sostiene que California es un factor negligible en el clima global, pese al tamaño de su economía.
La escena tiene su propia ironía política. Newsom comparte escenario con Schwarzenegger para pulir credenciales bipartidistas mientras, según la fuente, gobierna desde la izquierda y busca fortalecer sus ambiciones presidenciales. Schwarzenegger, por su parte, aparece como el viejo rostro que intenta seguir siendo relevante. Todo esto ocurre mientras ambos celebran una política que sigue encareciendo la vida en el estado.
La línea de fondo es simple: cuando el aparato estatal convierte la virtud climática en costo directo para el contribuyente, el resultado no es heroísmo ambiental, sino una factura más alta para la gente que trabaja.
Otra vez la doble vara. Se vende sacrificio moral desde arriba, pero se reparte el costo hacia abajo. Y cuando una política se promociona como salvación y termina encareciendo la energía sin entregar resultados, el relato se cae solo. Que no te lo cuenten.



