Nueva York destina 124.000 millones de dólares anuales a Medicaid. Es el gasto más alto por residente de todo el país. Un 77% por encima de la media nacional.
Y aun así, su fiscalía general ocupa el último lugar en condenas penales por fraude al programa.
Eso es lo que concluye el Empire Center for Public Policy, un think tank independiente que analizó datos federales. Su investigador Bill Hammond calculó el desempeño de cada estado ajustado al tamaño de su programa. El resultado es demoledor para Letitia James.
Durante su mandato como fiscal general, de 2019 a 2025, Nueva York quedó en el puesto 49 de 51 en investigaciones criminales por cada mil millones gastados. En acusaciones formales, cayó al 51. En condenas, también al 51. El último lugar, en los dos indicadores más importantes.
El gobierno federal ya había actuado. El Departamento de Salud y Servicios Humanos congeló 60 millones de dólares en fondos federales para la Unidad de Control de Fraude Medicaid del estado. El inspector general Thomas March Bell firmó una carta el 30 de junio. Escribió que la unidad «ha sido ineficaz en la lucha contra casos criminales de fraude en Medicaid». La suspensión del financiamiento federal rige al menos hasta el 30 de septiembre.
James respondió que su oficina ha recuperado más de 627 millones de dólares desde 2019. Señaló que Nueva York estuvo entre los diez primeros estados en recuperaciones totales cada año. En 2020 lideró la nación con 181 millones.
Hammond no lo niega. Pero aclara que esas cifras mezclan recuperaciones civiles con penales. Y que no ajustan por escala. Cuando se mide como porcentaje del gasto total, las recuperaciones civiles de Nueva York en 2025 quedaron en el puesto 10. Las penales, en el 38.
La candidata republicana Saritha Komatireddy, ex fiscal federal, fue directa: «Los neoyorquinos son estafados cada día y Letitia James no hace nada». Prometió incorporar 20 fiscales penales y recuperar al menos 1.000 millones en fondos robados durante su primer mandato.
James calificó las críticas como un ataque político partidista. Dijo que administraciones anteriores de ambos partidos trabajaron con su oficina sin conflicto.
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Que no te lo cuenten. Nueva York cobra el Medicaid más caro del país por residente. 4.942 dólares. Un 24% más que Kentucky, el segundo en la lista. Y en paralelo, la burocracia que debería perseguir el fraude termina última en condenas penales.
Eso no es mala suerte. Es una elección. Cuando el aparato estatal crece sin rendición de cuentas, el fraude prospera. Y el contribuyente paga dos veces: una por el programa, otra por el robo que nadie persigue. El relato de la «gestión eficaz» se cayó solo con una hoja de cálculo.



