El invierno llega, los niños vuelven a la escuela y, con ello, vuelve también la temporada del resfriado. Jordan Jantz dijo que, para él, eso significa reabastecer el botiquín y buscar remedios naturales para evitar «las peores» enfermedades de la temporada.
Su lista incluye aceite de orégano, vitamina D, vitamina C, zinc, enjuague con agua salada, té para la garganta, miel, saúco y electrolitos. Jantz afirma que el aceite de orégano tiene propiedades antibacterianas y antivirales, aunque también advierte que puede haber sobredosis o efectos secundarios inesperados, sobre todo si se combina con medicamentos u otras condiciones. También señala que el zinc, si se toma dentro de las 24 horas del inicio de un resfriado, puede ayudar a reducir la duración de la enfermedad.
Sobre la vitamina D, Jantz dice que es clave para apoyar el sistema inmunitario. Añade que incluso 10 o 20 minutos de sol al día sobre piel expuesta pueden aportar un impulso. En cuanto a la vitamina C, sostiene que puede encontrarse en frutas y verduras como cítricos, kiwis, brócoli y pimientos rojos. Sobre la miel, afirma que una cucharada reduce la inflamación y que sus propiedades antibacterianas pueden ayudar al cuerpo a combatir la infección.
El propio Jantz admite que la evidencia moderna sobre el saúco es mixta. Aun así, dice que muchas personas que prefieren remedios naturales confían en sus beneficios durante la temporada de gripe. También recomienda electrolitos para la hidratación, especialmente si hubo malestar estomacal o falta de apetito.
No hay misterio aquí. La pieza vende la vieja idea de que lo natural siempre es mejor, o al menos suficiente. Pero hasta la propia fuente mete una advertencia en el paquete: no hay garantía de que estos remedios eviten enfermarse.
Que cada quien compre lo que quiera. Pero una cosa es cuidar la salud y otra muy distinta es convertir la fe en suplementos en sustituto de la evidencia. Otra vez la doble vara: se desconfía de los fármacos tradicionales, pero se pide confianza casi ciega en una canasta de remedios naturales. El resultado no es libertad médica. Es marketing con barniz de bienestar.

