El senador Manuel José Ossandón (Renovación Nacional) le envió este jueves un mensaje directo al Presidente José Antonio Kast: que use la autoridad que tiene y ponga orden en su propio bloque.
«Aquí él tiene una tremenda autoridad. El Presidente de la República tiene una autoridad tremenda y tiene que usarla», dijo Ossandón en conversación con Desde la Redacción de La Tercera. Su diagnóstico fue sin anestesia: «Yo creo que el Presidente Kast está pecando un poquito de demasiada tranquilidad, demasiado buena persona».
El contexto no es menor. El martes pasado, Kast se reunió en Cerro Castillo con parlamentarios del Partido Republicano para pedirles que eviten roces con Chile Vamos. El viernes anterior había convocado a los presidentes del oficialismo en La Moneda para limar asperezas tras el fracaso de la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau. Dos reuniones de bombero en una semana.
Ossandón no esquivó el fondo: «En la interna hay que ser un poquito más duro y decir: esta es la línea, porque hay una carta de navegación que todos la saben». Y remató con una lectura que incomoda a más de uno en el bloque: «Lo que estamos discutiendo son puras peleas chicas y estúpidas, porque no hay ninguna pelea de fondo (...) son peleas chicas de protagonismo personal».
Entre esas peleas mencionó las críticas de diputados de la UDI a la presidenta del Senado, Paulina Núñez, por encabezar una mesa de diálogo con la oposición en torno a la megarreforma. Para Ossandón, el ataque se reduce a «una portadita rasca por ahí, una fotito».
El senador también fue contra el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), quien en Radio Duna cuestionó un dictamen de Contraloría sobre la exministra de Seguridad Trinidad Steinert. El ente fiscalizador determinó que Steinert actuó fuera de sus facultades al solicitar información reservada sobre traslados de funcionarios de la PDI. Alessandri sugirió tener «ojo con la Contraloría».
Ossandón no lo dejó pasar: «Yo creo que él se está pasando en sus comentarios. Como presidente de la Cámara tiene que proteger las instituciones». Y sobre la contralora fue preciso: «Ha sido dura, esa es otra cosa, pero no se está sobrepasando en sus atribuciones».
Que no te lo cuenten. Lo que revelan estas fricciones no es una crisis ideológica —Ossandón lo dice él mismo: están «más o menos de acuerdo en todo»— sino el costo clásico de gobernar sin disciplina interna: el programa se traba no por la oposición, sino por el ego de los propios. Kast tiene la autoridad. La pregunta es si está dispuesto a ejercerla antes de que las «peleas chicas» se vuelvan el titular permanente de su gestión.



