Paris Fashion Week terminó con el dramatismo y el espectáculo esperables: una aparición sorpresa de Céline Dion en L’Oréal, aves gigantes en Chanel con acompañamiento de violonchelo y los diseños provocadores de Matières Fécales.
Pero mientras las celebridades peleaban por un lugar en primera fila en Dior y Louis Vuitton, otra escena se tomó la ciudad. Según la nota, cientos de dachshunds y sus dueños marcharon por los Campos Elíseos en la séptima Sausage Walk.
Varios asistentes iban vestidos de manera similar, con camisas a rayas o sombreros de vaquero. La caminata buscó recaudar dinero para Teckels Sans Doux Foyer, una fundación benéfica que ayuda a perros salchicha en necesidad.
La pieza también mezcla ese desfile con una reivindicación del humor ligero. Cita a la neurociencia para sostener que una dieta constante de contenido divertido mejora la cognición, reduce el estrés, fortalece la resiliencia, mejora la memoria, calma los nervios y aumenta las endorfinas.
Además, incluye una receta de Fluffernutter por el Día Nacional del 8 de octubre: dos rebanadas de pan, mantequilla de maní y Marshmallow Fluff o crema de malvavisco, con una variante opcional de chispas de chocolate y 20 segundos en el microondas.
Al final, la postal dice más de lo que parece. Mientras la cultura de élite se regodea en el exhibicionismo, la calle —y hasta los perros— siguen siendo capaces de reunir gente, simpatía y dinero para una causa concreta. Que no te lo cuenten.
Otra vez la doble vara: el espectáculo que se vende como sofisticación convive con gestos mucho más simples, pero también mucho más útiles. Reunir fondos para una fundación benéfica vale más que cualquier pose en una pasarela. El relato se cayó solo.
