El Partido de la Gente (PDG) tiene nueva presidenta y tiene problemas. Denisse Catalán, de 26 años, asumió la conducción del partido a mediados de julio en reemplazo de Rodrigo Vattuone, tras unas elecciones internas de abril que terminaron impugnadas ante el Tricel por supuestas irregularidades. La disputa llegó a los tribunales. Así arrancó su mandato.
Catalán no es una figura ajena al círculo de Franco Parisi. Empezó a militar en 2021 en las juventudes del PDG, donde asumió como tesorera. Desde mayo de 2024 ejerció como secretaria general, coordinando el despliegue del partido para la campaña presidencial y la elaboración del programa de gobierno de Parisi. El vínculo es incluso más antiguo: según relata el propio excandidato presidencial, conoció a la familia de Catalán hacia 2013, durante su primera campaña.
«Yo la conozco hace mucho tiempo, conocí a su familia, a su papá, ahí por 2013 para mi primera campaña. Estamos muy contentos con ella», dijo Parisi a La Tercera, y añadió que le gustaría convencerla de competir como senadora por la Región Metropolitana junto a la diputada Pamela Jiles. «Sería una lista matadora», afirmó. Catalán no descartó la posibilidad, aunque reconoció que aún falta para tomar una definición.
Mientras tanto, el partido que ella hereda enfrenta dos frentes legales simultáneos. La Fiscalía Centro Norte abrió una investigación tras una denuncia del Servicio Electoral (Servel) por presuntos gastos no acreditados que datan desde 2023. En paralelo, el expresidente del partido Luis Moreno enfrenta otra investigación por supuesta falsificación de documentos para la obtención irregular de fondos públicos.
Catalán respondió que el PDG «cuenta con todos los comprobantes que respaldan el uso de los fondos públicos» y que las observaciones del Servel «responden a discrepancias de criterio administrativo de gestiones anteriores». Además señaló que analizan «continuamente la posibilidad de querellarnos». Apenas asumió, el partido contrató a dos abogados para gestionar la respuesta al Servel.
En lo político, Catalán se posiciona en el «centro»: se opuso a la iniciativa del Partido Nacional Libertario sobre las tres causales y defendió la participación del PDG en la discusión de la megarreforma del gobierno, argumentando que «hay que volver a las políticas de consenso». Actualmente termina sus estudios de contador público auditor en la Universidad Alberto Hurtado y desde marzo se desempeña como asesora parlamentaria de la diputada Zandra Parisi.
El cuadro es elocuente: un partido con investigaciones abiertas por el uso de fondos públicos pone al frente a una militante de 26 años, elegida en un proceso impugnado, cuya principal credencial es la cercanía con el fundador. Que el dinero de los contribuyentes —vía financiamiento público de partidos— haya terminado bajo la lupa fiscal no es un detalle administrativo, es el centro del problema. La burocracia partidaria puede cambiar de cara; la rendición de cuentas, no.



