Un hombre de Oregón acumula nueve cargos por pesca ilegal y uno adicional por declaración falsa ante un funcionario público, después de que agentes del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Washington lo siguieran durante meses antes de montar una operación de vigilancia que lo atrapó con las manos en la masa.
El sospechoso, Connor Seifert, de 27 años, fue confrontado en junio en el condado de Pierce. El video de la cámara corporal del agente lo dice todo: Seifert sacaba tiburones sixgill de morro romo y sevengill de morro ancho del agua de Puget Sound, se subía a su lomo y les abría la boca para la foto. Las imágenes, según las autoridades, las publicaba él mismo en redes sociales.
«Sabes las reglas sobre tiburones», le dijo el agente en el video. «No puedes sacar total ni parcialmente un sixgill del agua. Cuando luchas con uno hasta la orilla y te montas en su espalda, expones sus branquias al aire».
El agente fue más lejos en la explicación: Puget Sound funciona como zona de cría para estas especies. Según el funcionario, existe «una correlación directa» entre capturar a estos tiburones en esa etapa de su vida y la mortalidad de las crías que llevan dentro. «Una vez que se agotan siendo arrastrados a la orilla, todas sus crías mueren», advirtió.
Los nueve cargos de pesca recreativa ilegal en segundo grado son delitos menores, con pena de hasta 90 días de cárcel y multa de hasta 1.000 dólares cada uno. El cargo por declaración falsa a un funcionario público es un delito mayor menor (gross misdemeanor), con hasta un año de prisión y 5.000 dólares de multa.
El departamento señaló que los agentes están registrando un número creciente de publicaciones en línea que muestran a personas apuntando deliberadamente a estas especies y sacándolas del agua de forma ilegal.
Que no te lo cuenten: este caso no es sobre conservacionismo de salón ni burocracia verde. Es sobre reglas claras, establecidas con fundamento científico, que un individuo decidió ignorar repetidamente mientras documentaba su propia conducta y la subía a internet. La ley existe, los agentes hicieron su trabajo con meses de seguimiento, y el aparato judicial tiene ahora diez cargos sobre la mesa. El libre albedrío no incluye destruir recursos naturales compartidos ni mentirle a un funcionario cuando te pillan. Eso se llama consecuencias, y en este caso llegaron con cámara corporal incluida.



