Una ministra de la iglesia de larga data de James Talarico fue grabada rechazando varios pilares del cristianismo, según imágenes obtenidas por The Daily Wire. Rev. Babs Miller, ministra en St. Andrew’s Presbyterian Church en Austin, dijo que no cree en el nacimiento virginal, dudó de que Jesús haya existido y afirmó que Cristo «He didn’t die to save our sins».
En el video, Miller también describió su enfoque de la religión como similar a un programa de 12 pasos: «Take what you want and leave the rest». Además, calificó la historia de María y el nacimiento virginal como producto de una creencia pagana y dijo que «We have no way of knowing if Jesus really existed any more than we have of knowing that the original Buddha ever existed».
La discusión no se queda en una disputa teológica. Talarico ha sido parte de la comunidad religiosa de Austin desde que era niño, fue bautizado por el antiguo pastor Jim Rigby y ha llamado a Rigby «one of the biggest influences on me as a Christian, as a human being». La propia iglesia de St. Andrew’s, según el reporte, es parte de la Presbyterian Church (USA), una denominación conocida por posturas liberales sobre género y sexualidad.
Miller también dijo que Talarico está recibiendo malos consejos y que, una vez electo, cambiará de postura. «I can guarantee you that once he gets elected, he’ll change his tune back to where he was», afirmó en el clip.
El caso importa porque toca una vieja hipocresía de la política moderna: vender moderación en campaña mientras se conserva intacto el discurso de la burocracia ideológica y del adoctrinamiento interno. Si un candidato quiere el voto de una comunidad creyente, no puede fingir que las credenciales morales y espirituales de su entorno no cuentan. Claro que cuentan.
Y también cuenta la doble vara. Cuando la izquierda habla de fe, suele exigir que todo sea simbólico, flexible y negociable; cuando necesita votos, vuelve a vestirse con lenguaje religioso como si nada. Que no te lo cuenten. En política, como en la religión, el relato se cae solo cuando alguien prende la luz.


