La policía del condado Miami-Dade respondió el martes por la noche al domicilio del bloguero Perez Hilton. El motivo: múltiples llamadas de ciudadanos que habían visto su livestream en TikTok. En el video, Hilton aparecía cubierto de sangre y se autolesionaba repetidamente con un objeto.
La Oficina del Sheriff de Miami-Dade confirmó que recibió «múltiples llamadas» sobre el incidente. Los agentes localizaron la residencia. Hablaron con familiares presentes en la escena. Confirmaron que Hilton estaba solo dentro del inmueble.
Las autoridades optaron por la desescalada. No entraron de inmediato. «En muchos incidentes que involucran a una persona en crisis de salud mental, los agentes priorizan la desescalada creando tiempo, distancia y oportunidades de comunicación», señaló la oficina en un comunicado. Añadieron que esa táctica «reduce la probabilidad de un encuentro de suicidio por policía y minimiza el riesgo de lesiones».
Posteriormente, la cadena local NBC6 informó que un hombre, presuntamente Hilton, fue visto siendo llevado en ambulancia. El Sheriff confirmó a TMZ que «el individuo fue recuperado con seguridad y transportado por Miami-Dade Fire Rescue a un hospital local, donde recibe atención médica».
Su representación, Golden Artists Entertainment, emitió un comunicado. «Somos conscientes del contenido preocupante que circula en línea. En este momento no hemos podido hacer contacto directo con él», dijeron los co-CEO Dante Rusciolelli y Rebekah Kochan según Variety. Pidieron respetar la privacidad de Hilton y su familia.
Hilton, de 48 años, es padre soltero de tres hijos. A principios de este año había revelado en Instagram que pasó tres semanas hospitalizado tras desarrollar «una úlcera, una perforación y sepsis». Describió aquella experiencia como un encuentro con Dios. «Ya no tengo que esperar para creer. Ahora lo sé», dijo en marzo.
Que no te lo cuenten. Detrás de cada figura pública que el mundo del espectáculo convierte en producto hay una persona real. Hilton construyó su fama exponiendo las crisis ajenas. Hoy la crisis es la suya. Eso no le hace menos humano. Le hace igual de vulnerable que cualquiera. La salud mental no distingue entre famosos y anónimos. Tampoco entre ideologías. Lo que sí distingue es tener una red de apoyo real —familia, fe, comunidad— frente a la soledad del aplauso digital. Hilton lo dijo él mismo en marzo: quería «estar con mis hijos». Ojalá llegue a estarlo.

