Piers Morgan y Tim Miller se sentaron en «The Bulwark Podcast» con la intención de debatir sobre Donald Trump. Lo que quedó grabado fue otra cosa: un test de diez segundos que Miller no pasó.
Morgan lo desafió a nombrar una sola cosa positiva que Trump hubiera hecho. Miller respondió: «Nada».
«Ahí mismo, me temo, hay un ejemplo clásico de un síntoma claro del síndrome de derangement de Trump», dijo Morgan según la fuente.
Miller intentó blindarse antes de caer. Argumentó que los críticos de Trump son acusados de tener «TDS» incluso cuando, en su opinión, dicen la verdad. Y luego añadió: «¿Qué quieres que haga? ¿Ser un mentiroso, pulirle los excrementos, fingir que es algo que no es?»
Cuando Morgan mencionó los Acuerdos de Abraham —la normalización diplomática entre Israel y varios Estados árabes durante el primer mandato de Trump— como un logro que muchos reconocen, Miller los descartó como «un sándwich de mierda». «No», insistió, «creo que todo ha resultado ser un sándwich de mierda».
Miller también invocó a John Kelly, James Mattis y Anthony Scaramucci como prueba de que quienes trabajan con Trump y luego se distancian terminan sonando igual que él. Morgan no cedió y apuntó el cierre del cruce fronterizo sur como otro ejemplo concreto que Miller debería estar dispuesto a reconocer.
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Que no te lo cuenten. Lo que ocurrió en ese podcast no fue un análisis político: fue la demostración en tiempo real de por qué una parte de la oposición a Trump ha dejado de ser una crítica útil para convertirse en un relato cerrado sobre sí mismo. Cuando alguien es incapaz de conceder ni un punto al adversario —ni los Acuerdos de Abraham, ni el control migratorio, ni un solo dato— no está argumentando, está rezando.
La ironía es que el propio Miller lo dijo sin querer: acusa a todos los que trabajan con Trump de terminar sonando igual que él. Pero la lógica funciona también al revés. Cuando tu única respuesta a «¿algo bueno?» es «nada», no eres un crítico riguroso; eres el espejo exacto de lo que criticas. La doble vara tiene dos filos.



