El relato se cayó solo.
Graham Platner, el candidato demócrata al Senado por Maine que se vendía como el outsider antisistema capaz de voltear un escaño republicano clave, suspendió su campaña el miércoles por la noche tras una acumulación de escándalos que terminó con una acusación de violación publicada por Politico. Su ex novia Jenny Racicot alegó que Platner, en estado de ebriedad, entró a la fuerza a su casa y la agredió sexualmente en 2021. Platner niega las acusaciones y dejó en claro que su salida «no es una admisión de culpabilidad».
No fue la primera señal de alarma. Antes ya habían salido a la luz tatuajes con simbología nazi que el candidato dijo desconocer, publicaciones eliminadas en Reddit que supuestamente minimizaban la violencia sexual, y una denuncia previa de Lyndsey Fifield, estratega digital de campañas republicanas, quien acusó a Platner de conducta abusiva en una nota del New York Times. Fifield criticó públicamente el tratamiento que el diario le dio a su testimonio: «Estoy aquí sola, soy la única fotografiada y hay 11 párrafos sobre mi historial laboral. ¿Qué es esto?», declaró a Fox News Digital.
El presidente Donald Trump, consultado por periodistas a bordo del Air Force One durante su regreso del Ankara, fue directo: «Es muy difícil para ellos hacerlo. Es realmente una cuestión de si crees o no a la mujer. Mucha gente dice grandes falsedades. Está en un aprieto». Y añadió, en contexto: «¿Deberían poder hacerlo? Bueno, supongo que va a perder. Me imagino que va a perder». Trump también señaló la doble vara con la que los medios trataron las acusaciones: «Es muy interesante que cuando la mujer republicana salió con el mismo cargo, nadie le creyó... cuando esta mujer salió, todos le creyeron».
El panorama para los demócratas es crítico. Según Al Jazeera, los republicanos mantienen una mayoría de 53 a 47 en el Senado, y los demócratas necesitan ganar cuatro bancas republicanas en las elecciones de medio término de noviembre para asegurar la mayoría. Maine era considerada una de sus mejores oportunidades: Platner llegó a tener una ventaja de 2 puntos sobre la senadora republicana Susan Collins, quien ya ha cumplido cinco mandatos. Con Platner fuera, analistas señalan que la balanza se inclina hacia Collins.
El partido demócrata de Maine fijó el 13 de julio como plazo para que Platner formalice su retiro, y el 27 de julio como fecha límite para presentar un nuevo candidato. La convención para elegir al sustituto se celebrará dentro de las próximas dos semanas. El ex senador estatal Troy Jackson y el empresario cervecero Dan Keblan ya anunciaron su interés en la carrera.
Platner, lejos de salir en silencio, aprovechó su video de 11 minutos para atacar al establishment demócrata: «Esa línea en la boleta pertenece al pueblo de Maine», dijo, exigiendo que sus seguidores progresistas tengan voz en la elección del reemplazo.
Aquí está el cuadro completo: el partido que se proclama defensor de las mujeres tardó semanas en retirarle el apoyo a un candidato con múltiples acusaciones de abuso, y solo lo hizo cuando la presión mediática se volvió insostenible. Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Ro Khanna lo habían respaldado con entusiasmo. La burocracia partidaria apostó a un candidato con tatuajes nazis, publicaciones misóginas y denuncias previas porque las encuestas pintaban bien. Eso no es un error de vetting: es una decisión calculada que ahora les cuesta la única banca que creían tener asegurada. Otra vez la doble vara.



