Alberto Anaya, dirigente nacional del Partido del Trabajo, acusó a Morena de ceder ante presiones de Estados Unidos al definir a quienes coordinarán la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
«Yo creo que hubo presión de los norteamericanos para un corrimiento al centro y a la centro derecha», dijo en entrevista con medios de comunicación. También afirmó: «La presión norteamericana está más fuerte la que los pensó».
Anaya sostuvo que el PT es un partido de izquierda y lamentó que desde Morena «no estamos trabajando en el interés de que cerremos filas para enfrentar las agresiones norteamericanas y de la derecha».
El dirigente agregó que siguen las pláticas con Morena por la inconformidad del PT con los resultados de algunas encuestas presentadas por el partido gobernante. Sobre eso, dijo que no hay «una definición epistemológica sistematizada y hay corrientes».
También señaló que para el PT sería deseable competir en todas las gubernaturas y el Congreso de la Unión con Morena y el PVEM, «pero no creo que haya voluntad para una coalición total».
Además, lamentó que no haya sido invitado al festejo por los 15 años de Morena, partido al que, dijo, siempre ha apoyado. «Son prácticas de ellos, a veces ni entre ellos se invitan», concluyó.
Lo que queda a la vista es una disputa de fondo: no solo por candidaturas, sino por el control del rumbo político. Cuando un partido dice ver «presión norteamericana» y un giro al centro o a la derecha, está admitiendo que la batalla interna ya no es menor. Es una pelea por el poder, sí, pero también por el relato.
Y ahí está la hipocresía de siempre. Los mismos bloques que se presentan como unidad terminan exhibiendo sus fracturas cuando toca repartir espacios. Otra vez la doble vara: hablan de transformación y soberanía, pero se pelean por encuestas, coordinaciones y cuotas. Que no te lo cuenten.


