La caída del cabello es común y puede tener consecuencias reales sobre la salud mental y la autoestima. Para los médicos, el punto de partida no es el truco viral ni el consejo del influencer: es un diagnóstico formal con un dermatólogo certificado.
La causa más frecuente en el mundo es la alopecia androgenética, también conocida como calvicie de patrón masculino o femenino. Para ese cuadro, hay pocas terapias aprobadas por la FDA. En hombres, las opciones aprobadas son minoxidil tópico y finasterida oral, que suele venderse como Propecia. En mujeres, la única aprobada para la caída del cabello es minoxidil tópico.
Eso no significa que todo lo demás sea puro humo. Algunos tratamientos fuera de indicación tienen evidencia a favor, aunque no están tan respaldados como las recetas de un dermatólogo certificado. Entre las opciones naturales mencionadas están el saw palmetto, el aceite de semilla de calabaza y el aceite de romero. Un estudio pequeño sobre el aceite de romero tópico lo encontró parecido al minoxidil al 2% cuando se aplica a diario. El saw palmetto también tiene algo de respaldo, y el aceite de semilla de calabaza oral mostró beneficio en un ensayo aleatorizado pequeño en hombres.
Las masajes del cuero cabelludo pueden aumentar temporalmente el flujo sanguíneo, pero no hay evidencia significativa de que mejoren de forma importante el crecimiento del cabello. Quienes tienen alopecia cicatricial deberían evitarlos con rigor, porque el trauma sobre el cuero cabelludo podría activar inflamación.
La terapia con luz roja e infrarroja tiene datos algo más prometedores. Según dermatólogos, puede combinarse con tratamiento con receta para optimizar resultados. También aparecen las inyecciones de plasma rico en plaquetas y FoLix, el primer y único láser fraccional autorizado por la FDA para la caída del cabello.
Aun así, la expectativa debe ser realista: la mayoría no recuperará el pelo de la juventud, pero muchos pueden esperar alguna mejora. Los dermatólogos suelen medirla como leve, moderada o grande, además de la estabilización. Para la calvicie de patrón, una meta razonable es frenar la pérdida y lograr cierto rebrote.
El tiempo importa. Cuanto antes se trate, mejor. Y si hay caída excesiva, un dermatólogo puede pedir análisis de sangre para buscar causas de fondo o deficiencias nutricionales. Otra vez la doble vara: en redes venden milagros; en la consulta, lo que manda es el diagnóstico y la evidencia.

