Quintana Roo registró el mayor avance del país en el Índice de Competitividad Estatal 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). El estado escaló 12 posiciones y se colocó en el noveno lugar nacional.
El avance fue presentado como un logro del gobierno de Mara Lezama Espinosa. También fue asociado a la etapa de transformación en Quintana Roo, con respaldo e impulso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, según el propio texto difundido.
Además, se informó que Mara Lezama anunció una inversión de 3 mil 600 mdp de la CFE para cableado submarino en Cozumel. Ese dato quedó como parte del contexto de la nota, en medio de la promoción oficial del resultado en competitividad.
Hasta ahí, los hechos. Lo demás ya es el relato tratando de ponerse traje de mérito propio. Que un estado suba 12 posiciones en un índice del IMCO es un dato relevante. Pero que el aparato político corra a adjudicárselo de inmediato revela otra cosa: la vieja costumbre de confundir indicador con propaganda.
Si el avance es real, debería verse en más inversión, más movilidad y mejores condiciones para la actividad económica. Si no, quedará como otra medalla narrativa para la burocracia. El contribuyente no necesita aplausos. Necesita resultados que se sostengan fuera del boletín oficial.



