Nithya Raman llega al cruce clave con una ventaja que golpea de frente a Karen Bass. Una encuesta de UC Berkeley Institute of Governmental Studies y Los Angeles Times, realizada del 15 al 20 de septiembre y publicada el 2 de octubre, la muestra arriba 45% a 21% entre votantes latinos probables. Otro 34% sigue indeciso.
El dato pesa porque llega justo antes de las elecciones del 3 de noviembre y en medio de una pelea cada vez más dura por la seguridad pública. La disputa ya incluye a la LAPD, la aplicación de la ley migratoria y un video de Raman que fue eliminado, donde aparece la frase «Only you can stop fascist liars».
Bass contraatacó fuerte. La llamó «incredibly irresponsible» y dijo que no está lista para gobernar Los Ángeles. También cuestionó si entiende el fascismo o su lugar en la historia. El choque estalló horas antes de un foro de Univision 34 con votantes hispanos.
La encuesta también muestra una división generacional dentro del voto latino. Entre los 18 y 49 años, Raman supera a Bass 60% a 9%. Entre los latinos de 50 años o más, Bass va al frente 36% a 26%.
El tema central sigue siendo la seguridad. La encuesta colocó el crimen y la seguridad pública entre las principales preocupaciones de los votantes de Los Ángeles, junto con la falta de vivienda, la vivienda asequible y la infraestructura municipal. Bass ha defendido al jefe Jim McDonnell, a quien nombró en 2024, mientras Raman promete reemplazarlo si gana. Su argumento es que su manejo de las redadas federales migratorias y las protestas posteriores no estuvo a la altura.
La campaña de Bass cuestionó la metodología de la encuesta y citó su propio sondeo de agosto, que la mostraba dos puntos arriba entre votantes latinos. Pero el registro más reciente, con 427 encuestados latinos y un margen de error de seis puntos para ese grupo, marca otra foto política.
En el fondo, el choque revela una pelea más grande. No es solo una campaña municipal. Es una disputa sobre orden, seguridad y quién controla la ciudad cuando el aparato estatal ya no puede esconder sus grietas. Si el voto latino se sigue moviendo en esta dirección, el golpe no será solo para Bass. Será para toda la burocracia que vende control y entrega caos.
Otra vez la doble vara. Cuando la izquierda habla de comunidad, pide paciencia. Cuando el ciudadano exige orden, le ofrecen excusas. Que no te lo cuenten: en Los Ángeles, la discusión real es quién protege a la gente y quién se refugia en el relato.


