Rick Scott volvió a poner el foco en Venezuela con una exigencia clara: elecciones «lo antes posible» y un calendario definido de transición. En entrevista con El Nacional, el senador republicano por Florida sostuvo que el proceso no puede seguir aplazándose durante años y que el plazo máximo debe ser de nueve meses.
Scott dijo que el primer paso es fijar una fecha electoral y trabajar hacia ese objetivo. También señaló al Tribunal Supremo de Justicia como una de las instituciones que deben ser reformadas y reconstituidas para garantizar el respeto a la ley y avanzar hacia elecciones libres y justas. Aun así, reconoció que Washington no tiene conocimiento de avances en ese terreno.
El senador insistió en que la transición debe evitar «opresión, intimidación, ni persecución». Según afirmó, los venezolanos deben poder elegir libremente a sus representantes. En la misma línea, defendió que Venezuela mantenga su condición de nación soberana y descartó que vaya a convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos.
Scott también habló del papel de María Corina Machado. Aseguró que la líder opositora está preparada para regresar al país de manera pacífica y participar en el proceso político. Según relató, Machado estaría dispuesta a dialogar con Delcy Rodríguez para empujar una transición sin violencia y unas elecciones con competencia real.
Sobre Rodríguez, Scott fue frontal. Dijo que no es la presidenta legítima de Venezuela y la describió como una «líder de carteles de drogas». También sostuvo que no es amiga de los venezolanos ni de Estados Unidos, y la vinculó con Nicolás Maduro, Petro y otros dictadores.
El propio Scott resumió su postura con una lógica de empresario: «se trabaja para alcanzar una meta». Su meta, dijo, es simple. Fijar una fecha y moverse rápido.
Eso deja una lectura incómoda para la burocracia que vive del aplazamiento. Cuando un proceso político se estira sin fecha, ganan los que administran el estancamiento. Pierde el ciudadano. Pierde la libertad. Y pierde el orden institucional que cualquier transición seria necesita para funcionar.
Que no te lo cuenten. El relato de la postergación eterna siempre se vende como prudencia. Pero en la práctica se parece más a una trampa para dejar intacto el poder de siempre. Otra vez la doble vara: se exige paciencia infinita a los ciudadanos, mientras la casta política nunca se apura en devolverles el derecho a elegir.


