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Ruffalo niega ser antisemita, pero sus propias publicaciones cuentan otra historia

El actor se disculpó en 2021 por llamar «genocidio» a las acciones de Israel, reconoció que esa palabra «se usa para justificar el antisemitismo» y, años después, la volvió a usar. Ahora Paramount lo acusa de invocar «tropos antisemitas».
Imagen ilustrativa
lunes 24 de agosto de 2026

Mark Ruffalo pasó el fin de semana negando que haya incurrido en «tropos antisemitas». El problema es que sus propias publicaciones, acumuladas durante más de una década, complican esa defensa.

El conflicto más reciente estalló cuando Paramount acusó al actor de invocar esos tropos mientras atacaba la fusión propuesta entre la compañía y Warner Bros. Discovery. Ruffalo había compartido un video de la ex directora ejecutiva de Oracle, Safra Catz, hablando de tecnología que la empresa puso a disposición de Israel tras los ataques terroristas de Hamas del 7 de octubre. En ese contexto, arremetió contra el cofundador de Oracle, Larry Ellison, cuyo hijo David dirige Paramount, y advirtió que la tecnología podría terminar «usada en ti».

«Miren cómo se regodea en lo que ahora hemos llegado a ver como un genocidio, construido sobre un sistema de apartheid de opresión impulsado por Oracle», escribió Ruffalo.

Paramount respondió que le preocupaba el uso de palabras como «genocidio» y «apartheid» en el marco de una disputa corporativa, y lo calificó de «un paso demasiado lejos». Ruffalo rechazó la acusación y la llamó «indignante y fundamentalmente deshonesta».

Pero el rastro digital del actor es largo. En 2014, cuestionó las acusaciones de que Hamas usaba civiles como escudos humanos. Días después, compartió un artículo que afirmaba que Hamas no había secuestrado ni asesinado a tres adolescentes israelíes. En 2021, comparó a Israel con la Sudáfrica del apartheid y pidió sanciones, argumentando que «las sanciones a Sudáfrica ayudaron a liberar a su pueblo negro».

Luego vino la disculpa. «He reflexionado y quiero disculparme por publicaciones durante los recientes combates Israel/Hamas que sugerían que Israel estaba cometiendo «genocidio»», escribió Ruffalo en 2021. Calificó esa caracterización de «inexacta», «inflamatoria» y «irrespetuosa», y añadió algo que ahora resulta difícil de ignorar: «Se está usando para justificar el antisemitismo aquí y en el extranjero».

La disculpa no duró. En noviembre de 2023, Ruffalo volvió a criticar al primer ministro israelí Netanyahu por sus declaraciones sobre bajas civiles en Gaza. Y la palabra que él mismo había calificado de inflamatoria reapareció en su más reciente disputa con Paramount.

Ruffalo tiene todo el derecho de criticar políticas de gobierno, contratos militares o decisiones corporativas. Pero hay una diferencia entre ejercer ese derecho y hacerlo con un vocabulario que el propio actor reconoció, en sus propias palabras, que «se usa para justificar el antisemitismo». Cuando alguien retira públicamente una acusación por considerarla inexacta e inflamatoria, y luego la repite, la pregunta no es si tiene derecho a hablar. La pregunta es por qué sus convicciones solo duran hasta que vuelve a ser conveniente. Eso no es valentía intelectual. Es doble vara con subtítulos.

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