La inteligencia de Estados Unidos está examinando si Rusia ayudó a Irán a atacar instalaciones de la CIA en el Golfo. Así lo reportó Reuters el miércoles, citando a cuatro fuentes familiarizadas con el asunto. Los analistas no han llegado a conclusiones definitivas. Pero la precisión de los ataques y el historial militar de Moscú con Teherán son factores bajo revisión.
Al menos dos instalaciones de la CIA fueron golpeadas en marzo. Una es la estación alojada dentro de la Embajada de Estados Unidos en Riad, Arabia Saudita. La otra es una instalación en el este de Irak. Algunas fuentes mencionaron sitios adicionales, pero no aportaron detalles.
Dos funcionarios occidentales en el Golfo dijeron que los analistas creen que el ataque en Riad involucró dos versiones rusas mejoradas del dron iraní Shahed. Según esas fuentes, el primer dron penetró una sección vulnerable del perímetro de la embajada. El segundo voló por esa apertura antes de detonar. No se reportaron muertes ni heridos.
Un memo interno de una agencia de inteligencia occidental concluyó que Rusia probablemente jugó un papel en la selección de blancos. Lo reveló un funcionario regional familiarizado con el documento.
Rusia habría suministrado a Irán el sistema de navegación satelital Kometa-M. Ese sistema es más resistente al bloqueo electrónico que la versión doméstica iraní. The Wall Street Journal reportó esta asistencia en marzo. El Kremlin la calificó de «fake news».
Algunos funcionarios señalaron que pocas naciones, además de Rusia, tendrían tanto la capacidad como el interés de proveer inteligencia de blanco contra Estados Unidos. Aun así, otras fuentes advirtieron que Irán pudo haber apuntado a la embajada en general y golpeado la estación de la CIA por azar.
Daniel Hoffman, ex jefe de estación de la CIA, dijo que la asistencia rusa sería consistente con la asociación estratégica entre Moscú y Teherán. «Comparten el interés de reducir o eliminar la influencia de Estados Unidos en sus esferas de influencia autodesignadas», señaló, según Reuters.
La Casa Blanca remitió las preguntas a la CIA. La agencia no comentó. La misión de Irán ante la ONU, el Ministerio de Defensa ruso y el gobierno saudita tampoco respondieron.
Que no te lo cuenten. Si las investigaciones confirman que Moscú proporcionó inteligencia de blanco contra la CIA, estaríamos ante algo cualitativamente distinto al apoyo militar convencional. Sería un ataque directo al aparato de inteligencia estadounidense, ejecutado con manos ajenas y con plausible negación incorporada. El manual clásico del Kremlin.
La alianza Rusia-Irán no es nueva. Lo nuevo es la audacia. Mientras el mundo debate sanciones y declaraciones, los hechos sobre el terreno avanzan. La burocracia diplomática tarda. Los drones, no.



