Ryan Reynolds volvió a hablar de más. Promocionaba «Mayday», su nueva película de Apple TV+ ambientada en los años 80. Y decidió escupir sobre la década que le da de comer.
«Los 80 fueron un tiempo brutal, brutal para la gente», dijo a Variety en el estreno neoyorquino. «Fue un desastre y la gente lo olvida», agregó. Habló de «tensión sociopolítica» por todas partes.
El problema es el mensajero. Reynolds nació y creció en Vancouver, Canadá. No llegó a Estados Unidos hasta mediados de los 90, después de terminar el colegio. En 1986 tenía nueve años.
Según Dan Bongino, comentarista conservador, el actor «no sabe ni un carajo sobre los 80 en Estados Unidos». Bongino, que fue adolescente en esa década, la describió distinto: crecimiento económico bajo Reagan, el Milagro sobre el Hielo, MTV sin adoctrinamiento, «Indiana Jones» y la caída del Muro de Berlín.
La exconductora de ESPN Sage Steele también salió al cruce. Dijo que los 80 fueron «especiales» e «inocentes», sobre todo comparados con lo que ven hoy los niños. Calificó el comentario de Reynolds como «otro tiro fallado».
El crítico de cine Christian Toto, de Hollywood in Toto, apuntó a la contradicción central. «Mayday» es, según él, «una carta de amor a los 80». La película no describe la década como perfecta, dijo Toto, pero celebra su espíritu festivo y su estilo. Por eso le resultó un misterio que Reynolds la despreciara en público.
Toto también reconoció algo incómodo para los críticos de Reynolds: el actor es «uno de los mejores mercadólogos de Hollywood». Ayudó a convertir «Deadpool» en un éxito con sus propios cortos promocionales. Es gracioso y autocrítico. Eso no cambia que su cronología histórica hiciera agua: llegó a mencionar la crisis de los misiles de Cuba como algo «reciente» en los 80, cuando ocurrió en 1962.
Aquí no hay ambigüedad. Un actor que vendió una nostalgia ochentera con su propia película salió después a pisotear esa misma década frente a las cámaras. Y lo hizo desde la comodidad de no haber vivido un solo día de ella en suelo estadounidense.
Esto es Hollywood reescribiendo la memoria de un país que no es el suyo. Reagan, la caída del Muro, el crecimiento económico: todo eso queda reducido a «trauma» por alguien que estaba en Vancouver mirando televisión. Que no te lo cuenten como historia. Es marketing con acento canadiense.

