Félix Salgado Macedonio desmintió que vaya a ser candidato del Partido del Trabajo en Guerrero, después de que Morena eligió a Beatriz Mujica como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía.
En una transmisión en vivo en Facebook, Salgado dijo que no piensa abandonar Morena. «Yo soy de Morena y estoy en Morena y aquí voy a seguir en Morena», afirmó. También pidió que no lo metan «en harinas de otro costal».
El senador con licencia insistió en que no está peleando por «un cargo, por un hueso, por una candidatura». Dijo que su lucha es «por la patria» y «por la soberanía», y agregó que ningún gobierno extranjero debe intervenir en los asuntos del país.
Salgado también reiteró que nunca ha dicho que quiere ser candidato a la gubernatura de Guerrero, aunque señaló que aparece en primer lugar en las encuestas. Reconoció que pidió a Morena realizar encuestas «espejo», pero admitió que esos ejercicios no tienen validez oficial.
Según su propia explicación, esas encuestas sirven «pa' que te veas tú», pero no determinan nada formal. También planteó que en Guerrero podría repetirse la lógica de Nayarit: que gane un hombre en la encuesta, pero que la candidatura quede para una mujer por género.
Además, Salgado dijo que ama y adora a la presidenta Claudia Sheinbaum. Recordó que es «senador electo por el pueblo» para el periodo 2024-2030, aunque pidió licencia porque no quería estar en la Ciudad de México.
La escena deja una lección conocida: en Morena, la disputa interna nunca es solo interna. Es poder, narrativa y control de candidaturas. Y cuando un político insiste en que no busca «hueso», pero al mismo tiempo habla de encuestas, cargos y reglas de género, el mensaje real es claro: la pelea sigue abierta.
Otra vez la doble vara. Mientras se venden como principios la soberanía y la lealtad partidista, por debajo sigue operando la maquinaria de siempre: cuotas, acomodos y cálculo político. Que no te lo cuenten. Aquí no hay épica. Hay una pugna por el control del tablero.


