Kristy Borrego Ojinaga, madre de Nuevo México y miembro de Independent Women’s Network, sostiene que las escuelas públicas de Santa Fe la dejaron fuera de decisiones que afectaron a su hija.
Según su relato, su hija de seis años dijo en casa: «No me gusta la forma en que un niño me hace sentir». Después, contó que un niño la siguió al baño y que su maestra lo envió allí con ella. Ojinaga también afirma que el alumno se tocaba inapropiadamente en clase de forma repetida.
La madre dice que, cuando se reunió con la maestra, esperaba una conversación sobre esa conducta. En cambio, recibió una explicación sobre las políticas de género del distrito. La docente le informó que el niño tenía un «plan de apoyo de género», por lo que la escuela lo reconocía como niña y le daba acceso a espacios femeninos.
Ojinaga afirma además que se le dijo que sería más peligroso para ese alumno usar un baño que no coincidiera con su identidad de género que para su hija compartirlo con un varón biológico. También sostiene que el distrito nunca informó a los padres que sus hijas tendrían que compartir espacios privados con un alumno biológico masculino.
La madre asegura que intentó saber qué plan existía para proteger a su hija. Dice que no había uno. Y afirma que, hasta que retiró a su hija de esa escuela, los administradores la hicieron sentir como si el problema fuera ella.
Ojinaga también sostiene que una «coordinadora de bienestar», que según su descripción no es psicóloga ni profesional con licencia, le dijo que su hija necesitaba consejería porque era «no aceptante» de otras formas de vida.
El punto de fondo es obvio. Cuando una escuela decide qué deben saber los padres sobre el aula de sus hijos, deja de actuar como socia de la familia y empieza a comportarse como sustituto de la familia. Que no te lo cuenten.
Aquí no se discute una abstracción. Se discute si el aparato escolar puede imponer políticas íntimas sin transparencia y luego pedir confianza. Otra vez la doble vara: mucha charla sobre inclusión, poca claridad sobre seguridad, privacidad y responsabilidad frente a los padres.



