El senador Rick Scott, republicano por Florida, presentó el Trade Deficit Elimination Act. El objetivo es claro: darle al presidente Donald Trump una base legal en el Congreso para imponer aranceles. Sin depender de decretos ejecutivos que los tribunales puedan tumbar.
La Corte Suprema ya bloqueó los aranceles universales de Trump. Eso dejó un vacío. Scott quiere llenarlo con una ley.
El mecanismo es así. El Representante Comercial de EE.UU., Jamieson Greer, elaboraría cada año una lista de países con déficit comercial bilateral. Esos países quedarían clasificados como «economías de déficit comercial». Desde ese momento, Trump podría imponer, aumentar, reducir, suspender o modificar aranceles sobre sus importaciones. El fin declarado: eliminar el déficit bilateral en bienes.
El proyecto consulta al Congreso. Específicamente a los comités de Medios y Arbitrios de la Cámara y al de Finanzas del Senado. Pero no exige su aprobación para aplicar los aranceles. La consulta es obligatoria. El veto, no.
Hay excepciones. Productos críticos para las cadenas de suministro, la seguridad nacional o sin fuentes alternativas disponibles quedarían fuera del mecanismo.
«Nuestros socios comerciales han aprovechado el acceso a los mercados americanos mientras excluyen injustamente los productos americanos de los suyos», dijo Scott según declaraciones recogidas por Fox News Digital. «El declive es una elección. El presidente Trump está actuando para restaurar la prosperidad americana».
La iniciativa llega mientras la administración Trump ya ha devuelto miles de millones en aranceles a empresas estadounidenses. Y mientras el ISM registró su PMI manufacturero más alto desde 2022, dato citado por el conductor de Fox Business Larry Kudlow como señal de que la política arancelaria está «refocalizando» la producción doméstica.
Contrafuego lo dice directo: durante décadas, el libre acceso al mercado americano fue un regalo sin reciprocidad. Nadie lo cobró. Trump intentó cobrarlo por decreto. La burocracia judicial lo frenó. Scott propone hacerlo por ley. Eso es exactamente lo que corresponde: que el Congreso legisle en vez de que los tribunales gobiernen.
El principio en juego no es el proteccionismo. Es la soberanía comercial. Un país que no puede defender el acceso a su propio mercado no negocia: mendiga. Que no te lo cuenten.



