Un termo. Una señora de 80 años sentada en su fila. Y un senador que no calculó bien el momento de guardar su equipaje. Así arrancó la semana el congresista Carlos Meisel, del Centro Democrático, en un vuelo de Barranquilla a Bogotá operado por Latam.
El objeto cayó del morral de Meisel cuando intentaba meterlo en el portamaletas del avión, según relató el propio senador en redes sociales. El golpe fue directo sobre la cabeza de la mujer, que ya estaba sentada. Personal de la aerolínea y el cuerpo médico del aeropuerto tuvieron que intervenir de inmediato.
Por recomendación médica, la pasajera tuvo que bajarse del avión. Latam aseguró que se encargaría de que llegara a su destino en Estados Unidos si los exámenes posteriores resultaban favorables. El vuelo salió con más de 40 minutos de retraso.
Meisel no tardó en pronunciarse. «Arrancaba la semana con toda la concentración puesta en mis tareas y he tenido un lamentable accidente que me llena de tristeza», escribió. Añadió que a la señora le tomaron la presión y la revisaron, y que «gracias a Dios no parece ser nada grave». Aclaró que, por ley, no puede acceder a los datos personales de la afectada, pero que pidió a la aerolínea que le entregaran los suyos a ella para mantener contacto.
«La situación tuvo todos los protocolos de la aerolínea y estoy totalmente pendiente de su estado de salud», afirmó el senador, quien lleva desde 2018 en el Senado y representa al departamento del Atlántico.
El episodio se volvió viral en redes sociales. Una imagen difundida por Blu Radio muestra a Meisel visiblemente preocupado mientras el personal de la aerolínea atiende a la pasajera.
No es la primera vez que Meisel protagoniza un momento fuera de lo ordinario: en mayo de 2024 cantó «Los Caminos de la Vida» en el Congreso para homenajear al compositor Omar Geles tras su muerte.
El incidente, en sí mismo, es exactamente lo que parece: un accidente doméstico a 10.000 metros de altura, sin intención ni malicia. Meisel actuó con transparencia, ofreció disculpas públicas y se puso a disposición de la afectada dentro de lo que la ley le permite. Eso merece reconocerse. Lo que también merece anotarse es que los congresistas de regiones hacen este trayecto semana a semana, en vuelos comerciales, junto al resto de los ciudadanos. Sin escoltas aéreas ni privilegios de cabina. Que no te lo cuenten.



