Durante una ceremonia de ascensos de la Policía realizada en el Congreso, el senador Germán Rodríguez increpó a Luis Guillermo Jaramillo, exministro de Salud del gobierno de Gustavo Petro, y le pidió abandonar el recinto.
«Usted no tiene que estar aquí. Usted lastimó a las Fuerzas Militares. Haga el favor y se retira. Así no se hace. Respete esta ceremonia, hágame el favor», le reclamó Rodríguez, de Salvación Nacional y mayor en retiro de la Armada Nacional.
Jaramillo respondió que había sido invitado al acto, pero el cruce siguió. Rodríguez insistió: «Usted lastimó a las Fuerzas Militares. Me hace el favor y se retira; esto no se hace. Respete esta ceremonia, hágame el favor». Según se observó en la transmisión, Jaramillo terminó saliendo del recinto.
El episodio no fue casual ni aislado. Las fuentes recuerdan que Jaramillo ya había chocado antes con la Fuerza Pública: en 2013 cuestionó la actuación de la Policía en un establecimiento nocturno donde murieron seis personas y calificó el procedimiento de «totalmente irregular» antes de que concluyeran las investigaciones. Ese mismo año también criticó los métodos de reclutamiento de las Fuerzas Militares para el servicio obligatorio.
Más tarde, durante el paro nacional de 2021, denunció supuestos abusos de la Fuerza Pública contra jóvenes en Ibagué y llamó a esos hechos «barbarie».
Ya como ministro de Salud del gobierno Petro, Jaramillo también quedó bajo cuestionamientos por su respuesta ante la crisis del sistema. En el caso de Kevin Acosta, un joven con hemofilia que murió después de no recibir a tiempo sus medicamentos, dijo: «Kevin llegó a un hospital público en el Huila, después de un accidente desafortunado, porque montó en bicicleta. A un hemofílico hay que restringirle ese tipo de situaciones».
La escena en el Congreso deja algo más que un encontronazo personal. Muestra una disputa de fondo sobre respeto institucional, trato a la Fuerza Pública y responsabilidad de quienes pasaron por el poder. Cuando un exfuncionario es expulsado de una ceremonia oficial por el señalamiento directo de un senador, el mensaje político es claro: la burocracia no borra sus antecedentes ni su doble vara.
Y ahí está el fondo de la cuestión. Que no te lo cuenten: en Colombia, el relato de la «institucionalidad» se cae solo cuando quienes hoy piden respeto ayer alimentaban el desprecio a la Fuerza Pública. Otra vez la doble vara.


