El Partido Demócrata de Maine tiene un problema. Su candidato original al Senado, Graham Platner, cayó en desgracia. Ahora busca reemplazarlo a toda prisa. Y el debate del 16 de julio no ayudó.
Ocho candidatos subieron al escenario en Portland. La pregunta era simple: ¿qué calificaciones tienes para servir en el Senado de Estados Unidos?
Ashley Webb respondió. Y la respuesta se volvió viral en minutos.
«Me presenté a cargo varias veces, no gané, pero sí me presenté. Y soy compositora. Y escribo mis propios libros», dijo Webb ante las cámaras de NEWS CENTER Maine.
No es sátira. Está en el registro del debate, con fecha y declaración completa.
Webb, que es transgénero, añadió que su «transparencia» era otra calificación. Prometió no mentir. Luego criticó a ICE con la frase «humo y espejos».
Las redes no tardaron. El comentarista conservador Dave Rubin publicó en X: «Seguramente no hablas en serio». La autora Bethany Mandel escribió: «No pueden ni podrán convencerme de que esto es real». El vicepresidente del Manhattan Institute, Jesse Arm, sentenció: «Creo que Susan Collins va a ganar».
El estratega republicano Matt Whitlock simplemente escribió que estaba «revisando el debate demócrata del Senado de Maine para reemplazar a Graham Platner». No necesitó añadir nada más.
El CEO de Citizens Alliance, Cliff Maloney, lo resumió en mayúsculas: «¿QUÉ DIABLOS ESTÁ PASANDO EN MAINE?»
Webb competía junto a otros siete candidatos. Entre ellos: la Secretaria de Estado de Maine Shenna Bellows, el ex presidente del Senado estatal Troy Jackson, el ex director del CDC de Maine Nirav Shah, y el cofundador de Maine Beer Co., Dan Kleban.
Fox News Digital contactó a la campaña de Webb. No obtuvo respuesta.
---
Que no te lo cuenten. El Partido Demócrata lleva semanas en modo emergencia en Maine. Perdió a su nominado. Convocó un debate de reemplazo. Y el resultado fue un espectáculo que los propios comentaristas demócratas no pudieron defender.
El relato se cayó solo. No hace falta ángulo editorial para leer esto: cuando un partido no puede presentar candidatos con trayectoria real en política, legislación o gestión pública, y el debate se convierte en tendencia por las razones equivocadas, el problema no es la candidata. El problema es el partido que llegó a este punto. Susan Collins, senadora republicana en ejercicio, observa desde lejos. Y según los comentaristas que siguieron el debate, no necesita hacer gran cosa.



