Josh Shapiro quiere ser presidente. Eso ya lo sabe todo el mundo en Washington. Lo que quizás no sabías es que también quiere crédito por fichar a LeBron James.
El gobernador demócrata de Pensilvania reveló a Politico Playbook que se reunió personalmente con James en el club privado ZZ's de Nueva York. Aprovechó la cena para hacerle un discurso sobre Filadelfia. No fue una vez. Según una fuente anónima cercana al gobernador citada por Playbook, Shapiro «fue implacable» hasta que el viernes pasado llegó la confirmación: LeBron firmaba con los 76ers.
Minutos después de que el periodista Shams Charania publicara la noticia, Shapiro saltó a las redes. «LEBRON LLEGA A PHILLY», escribió. Acto seguido, usando sus poderes como gobernador, proclamó oficialmente el «Día de LeBron James» en Pensilvania. Sin ironía. Con decreto y todo.
El propio Shapiro matizó: «No quiero sugerir que soy la razón por la que LeBron eligió a los Sixers, pero cuando lo vi en esa cena en Nueva York, pensé que tenía que intentarlo». Modestia selectiva.
James, por su parte, explicó en redes que había considerado el retiro al terminar la temporada. «Pensé que había jugado mi último partido», escribió. Luego cambió de opinión. Ahora dice creer que puede ayudar a los 76ers a ganar un campeonato. Filadelfia no gana uno desde 1983. James se une a Joel Embiid y Tyrese Maxey en el intento.
Shapiro también dijo esperar que James realice «trabajo filantrópico importante» en la ciudad. El gobernador, en resumen, ya le asignó agenda.
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Aquí el cuadro completo: un político con ambiciones presidenciales usa su cargo para hacer lobby ante una estrella del deporte, declara un feriado simbólico con poderes ejecutivos y se coloca en el centro de la historia. Todo en un movimiento.
No hay nada ilegal en eso. Pero sí hay algo revelador. El aparato estatal como herramienta de imagen personal es un reflejo clásico de la clase política que confunde la función pública con la marca propia. Shapiro no gestionó una crisis ni firmó una ley de libre empresa. Gestionó su perfil. Y lo hizo con el sello del gobierno de Pensilvania. Los contribuyentes del estado tienen ahora un «Día de LeBron James» oficial. Gratis, claro. Como siempre.



