El FBI dijo que investiga una intrusión en su portal de empleos, que dejó el sitio fuera de servicio el martes y seguía sin operar el miércoles por la mañana. En una declaración a Fox News, el bureau afirmó: «The FBI is aware of claims regarding unauthorized activity affecting FBIjobs.gov and is currently investigating».
ShinyHunters, un grupo de hackers y extorsión, asumió la responsabilidad de la brecha. Según Reuters, el grupo dijo haber robado información de casi todos los agentes del FBI y de personas que solicitaron empleo en la agencia.
Fox News informó que una captura de una muestra compartida con Reuters contenía nombres de agentes, direcciones de casa, números de Seguro Social, asignaciones y, en algunos casos, nombres de familiares. Breitbart añadió que una muestra revisada por 404 Media cubría a 5,000 supuestos agentes e incluía nombres, direcciones, números telefónicos, fechas de nacimiento y datos sobre cónyuges.
Breitbart también reportó que los hackers dijeron haber entrado mediante un exploit de día cero en Oracle’s PeopleSoft y que usaron ese acceso para llegar a servidores AWS GovCloud y descargar entre dos y tres terabytes de información. El grupo aseguró además que «This is not financially motivated».
ShinyHunters ha sido vinculado por Fox News con varios ataques de alto perfil, incluida la supuesta sustracción de millones de registros de Rockstar Games y una brecha en la plataforma Canvas que afectó a escuelas en Estados Unidos. Fox News añadió que Anthropic detectó este mes hackers vinculados al grupo intentando usar indebidamente sus herramientas de IA.
El dato de fondo es incómodo para cualquiera que dependa del aparato estatal: si una oficina del FBI puede quedar exhibida de esta manera, entonces la seguridad digital pública sigue siendo mucho más frágil de lo que la casta tecnológica y burocrática admite.
Y hay una lección más dura. El Estado pide más confianza, más datos y más centralización. Pero cuando falla, no paga una empresa. Paga el ciudadano. Paga con su información, con su privacidad y con el costo de una maquinaria que promete protección mientras deja grietas por todas partes. El relato de invulnerabilidad se cayó solo.



