Asaf Rejuwan, agente de seguros e israelí, dijo que ayudó a detener a un copiloto terrorista que intentó estrellar un vuelo de Flydubai. Viajaba en el vuelo FZ1073 y contó la experiencia en una publicación de Facebook durante el fin de semana.
Rejuwan explicó que no es una persona especialmente religiosa. Aun así, fue a la sinagoga para agradecer por haber sobrevivido al ataque. Allí dijo que leyó un versículo del Deuteronomio sobre Dios cabalgando por los cielos para ayudar a su pueblo.
El pasaje, Deuteronomio 33:26, dice: «No hay nadie como el Dios de Jesurún, que cabalga los cielos para ayudarte, y en su majestad cabalga las nubes». Rejuwan dijo que leyó la frase, se detuvo y tembló. Según contó, otros fieles que conocían la historia también escucharon por qué estaba allí.
Tras lo ocurrido en el vuelo, Rejuwan describió el momento como difícil de explicar. Dijo que no sabía si se trataba de providencia, coincidencia o simplemente un instante cargado de un significado muy profundo para él.
También relató que, después del ataque, quienes ayudaron a frenarlo se preguntaron repetidamente cómo lo lograron. Al revisar lo sucedido, concluyeron que varios pasajeros asumieron funciones distintas durante la emergencia.
Algunos ayudaron a estabilizar el avión, asistir al capitán herido Smit Machchhar y someter al atacante. Otros compartieron un punto de acceso móvil, se comunicaron con funcionarios de seguridad israelíes, siguieron la ubicación de la aeronave, recitaron salmos o pasaron auriculares para inmovilizar al terrorista.
Rejuwan también elogió a su esposa, a los padres que cuidaron a sus familias y a los niños que permanecieron en calma durante el episodio.
La imagen deja una lección incómoda para cualquiera que crea que la civilización se sostiene sola. No. Se sostiene con carácter, con reacción rápida y con personas comunes que no se paralizan cuando aparece el terror.
Y mientras la burocracia suele vender seguridad en discurso, aquí hubo algo más simple y más serio: individuos actuando bajo presión para impedir una tragedia. Que no te lo cuenten. La libertad y la vida no se defienden con eslóganes, sino con valentía cuando todo se rompe.


