Arturo Squella salió a blindar la decisión del gobierno de José Antonio Kast de sumarse al Escudo de las Américas. Y lo hizo apuntando directo a Gabriel Boric y Michelle Bachelet, a quienes atribuyó un «daño enorme» por cuestionar esa adhesión.
En entrevista con Mesa Central de Canal 13, el presidente del Partido Republicano sostuvo que las críticas de ambos expresidentes afectan la posición internacional de Chile. Dijo que es «poco serio» que dos exmandatarios salgan a objetar un acuerdo que, según él, busca combatir el crimen organizado «junto a prácticamente toda América».
Boric y Bachelet habían expresado preocupación por la incorporación de Chile a la instancia. Plantearon que la cooperación internacional debe resguardar la autonomía de las decisiones del país y no subordinar su política exterior, de seguridad o defensa a las prioridades de una potencia extranjera. Además, llamaron al gobierno a reconsiderar la permanencia de Chile en el mecanismo.
Squella rechazó esa lectura y aseguró que el problema no es la cooperación, sino la discusión política que, a su juicio, daña el esfuerzo del Ejecutivo por presentar una postura común afuera. Incluso dijo que la presencia de distintos sectores acompañando al mandatario en Naciones Unidas buscaba mostrar objetivos compartidos en seguridad y economía.
El dirigente republicano también metió en la discusión al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sostuvo que, si la iniciativa no hubiera sido convocada por él, el debate sería otro. Y remató con una afirmación que revela el fondo de la pelea: para Squella, en política exterior hay que ser «pragmático» y pensar en cómo lo que se haga a nivel internacional puede mejorar la vida de los chilenos.
Pero la entrevista no se quedó ahí. Squella también marcó distancia de la idea de una «cirugía mayor» al gabinete, planteada por la presidenta del Senado, Paulina Núñez. Dijo que no comparte esa fórmula y que «las cirugías mayores la verdad es que no son buenas en el Estado».
Más interesante aún es lo que dejó caer sobre el tamaño del aparato público. Señaló que le interesa avanzar en el mediano plazo en fusionar carteras políticas para que puedan quedar a cargo de un mismo ministro y así hacer una reducción del Estado. Ahí está la discusión de fondo.
Porque, detrás del choque con Boric y Bachelet, hay una disputa mucho más clara: seguridad sí, burocracia menos, y menos tiempo perdido en la eterna defensa del inmovilismo estatal. El relato de la izquierda sobre la autonomía suena elegante; el de Squella, en cambio, pone sobre la mesa una pregunta incómoda para la vieja casta: ¿quién paga el costo de no cooperar contra el crimen organizado?
Otra vez la doble vara. Cuando se trata de resguardar la estructura del Estado, abundan las advertencias. Cuando se trata de proteger a los chilenos frente al crimen, sobran las objeciones. Que no te lo cuenten.



