Arturo Squella salió a blindar el ajuste fiscal en la discusión del Presupuesto 2027 y, de paso, respaldó el retiro de la política pública «Yo elijo mi PC».
En conversación con radio ADN, el senador y timonel de republicanos afirmó que los «ajustes, cambios, mejoras en el Presupuesto se hacen en función de datos concretos, de información verificable, evaluaciones que se hacen sistemáticamente por organismos públicos».
También defendió la idea de que el Estado no puede seguir gastando sin límite. «Este es un Presupuesto que no abandona la regla número uno para un país serio como Chile, de que hay que volver a la lógica de que uno gaste lo que tiene, o lo que proyecta para tener», señaló.
El punto más sensible fue el fin de «Yo elijo mi PC», programa que entregaba computadores a niños de séptimo básico de familias vulnerables. Sobre esa decisión, Squella dijo: «Cuando tú tomas una decisión disponiendo de la plata de todos los chilenos, tú tienes que ser serio».
Y fue más allá. Aseguró que el plan tenía un objetivo ligado a mejorar el aprendizaje, pero que eso no se logra. «Yo elijo mi PC tenía un propósito que tiene directa relación con mejorar las técnicas del aprendizaje, que sea una herramienta útil para la educación en términos generales y eso no se logra, eso es lo que te están diciendo las evaluaciones», afirmó.
El senador agregó que muchas veces ese computador era el primero en la casa. Con eso, apuntó a que la política pública termina funcionando más como acceso a digitalización que como mejora educativa.
La discusión deja una señal clara: en tiempos de estrechez, el dinero de los contribuyentes no puede seguir asignándose por inercia ni por consigna. Si una política no mejora resultados, la burocracia no debería blindarla por reflejo.
Otra vez la doble vara. Cuando el gasto sale bien en el discurso, se celebra como inversión social. Cuando toca rendir cuentas, aparece el ajuste. La pregunta de fondo no es sentimental, sino fiscal: ¿sirve o no sirve? Y si no sirve, el Estado debe dejar de fingir que cada programa merece sobrevivir solo por existir.


