El aparato legal de Eric Swalwell actuó antes de que nadie supiera lo que se venía.
Según registros obtenidos por The California Post, abogados de la campaña gubernatorial de Swalwell enviaron el 20 de marzo una carta de cese y desistimiento a Ryan Hughes, asesor jurídico de la campaña del multimillonario progresista Tom Steyer. La razón: Hughes había contactado a excolaboradores de Swalwell para indagar sobre rumores de relaciones extramaritales y conducta sexual inapropiada.
La carta, firmada por el abogado Stephen Shackelford, afirmó que no había «ni un ápice de detalle, mucho menos evidencia» que respaldara las acusaciones, y exigió que la campaña Steyer cesara sus averiguaciones. El mismo Shackelford había representado a Dominion Voting Systems en su demanda de difamación contra Fox News, caso que se resolvió en un acuerdo por 787,5 millones de dólares.
Yardena Wolf, jefa de gabinete, socia comercial y directora de campaña de Swalwell, reforzó personalmente la presión: le envió por mensaje de texto una copia de la carta a Hughes desde su celular, destacando el historial del abogado con Dominion y advirtiendo que el asunto sería remitido también al Colegio de Abogados de California.
El 10 de abril, múltiples mujeres presentaron públicamente acusaciones contra Swalwell que, según The Post, incluían violación, agresión sexual y otra conducta inapropiada. Swalwell, casado y con tres hijos, negó las acusaciones aunque admitió haber cometido «errores de juicio». Días después suspendió su campaña y renunció al Congreso.
Steyer, por su parte, terminó tercero en las primarias de junio tras gastar más de 200 millones de dólares de su propio bolsillo.
Sara Azari, abogada que recibió más de 300.000 dólares en pagos de la campaña de Swalwell para gobernador, defendió la estrategia legal. La campaña de Swalwell está actualmente bajo investigación ética estatal relacionada con esos pagos. El Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles confirmó esta semana a The Post que la investigación criminal por las acusaciones de Lonna Drewes — quien según The Post acusó a Swalwell de drogarla, asfixiarla y violarla — permanece activa. Swalwell no ha sido imputado.
El relato se cayó solo. Un político que se presentaba como campeón del «creer a las mujeres» desplegó un equipo de abogados de alto perfil para amedrentar a quienes hacían preguntas incómodas. No es ironía: es el manual clásico del poder protegiendo al poder. La burocracia progresista tiene doble vara, y este caso la expone con documentos, fechas y montos. Que no te lo cuenten.



