El pasado miércoles, una publicación de Navidad de 2021 volvió a circular en X y convirtió a James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas, en el blanco de la semana. En aquella imagen, Talarico mostraba orgulloso su regalo: una figura de acción del doctor Anthony Fauci.
«¡Recibí la figura de acción más genial por Navidad!», escribió entonces el legislador estatal. «Gracias a todos los superhéroes de la salud que trabajan hoy. Ayudemos vacunándonos y poniéndonos el refuerzo».
El timing no podría ser peor para Talarico. La publicación resurgió justo cuando Fauci, exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), se acogió a la Quinta Enmienda más de cien veces ante el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, presidido por Rand Paul. Según Breitbart News, el propio Fauci justificó su silencio señalando que Paul «ha prometido públicamente en repetidas ocasiones» que terminaría «entre rejas».
El senador Paul, tras la audiencia, escribió en redes: «Aunque Fauci no dijo mucho hoy, hemos aprendido mucho sobre la verdad que ocultó a puerta cerrada y en su diario».
El representante republicano Brandon Gill fue de los primeros en reaccionar al reencuadre: «¿Creen que James Talarico todavía juega con su figura de acción de Fauci?». El comentarista Benny Johnson sumó: «No me sorprende en absoluto que James Talarico tenga una figura de acción del doctor Fauci». La Asociación Nacional del Rifle advirtió a sus seguidores en X que «nunca confíen en un hombre adulto que juega con muñecos».
El oponente de Talarico, el fiscal general de Texas Ken Paxton, ya había calificado al demócrata como «demasiado bajo de testosterona para Texas». Un grupo conservador produjo además un anuncio con inteligencia artificial que lo retrata de forma burlesca.
El presidente Trump, consultado sobre la audiencia, dijo que «nunca fue un gran fan» de Fauci y recordó: «Lo heredé. Estaba aquí desde los años 80. Discrepé con él mucho. Habría tenido que cerrar todo el país si le hubiera hecho caso».
Desde Contrafuego, el cuadro es nítido: un candidato que convirtió a Fauci en su ídolo de plástico ahora carga con ese símbolo en plena campaña, justo cuando el ídolo se niega a dar explicaciones bajo juramento sobre decisiones que afectaron a millones de personas. La figura de acción sigue en pie; las respuestas, no. Eso no es persecución política, como argumenta Harvey Levin de TMZ, que comparó la audiencia con el clima del senador McCarthy: es el sistema de rendición de cuentas funcionando, tarde y con dificultades, pero funcionando. Que el candidato demócrata haya hecho de ese silencio su marca personal dice más de su juicio que cualquier anuncio de campaña.



