Un terapeuta de Manhattan que se promocionaba como especialista en «kink» y sexualidad fue arrestado la semana pasada acusado de violar a un paciente transgénero de 17 años dentro de su propio consultorio, según documentos judiciales citados por el New York Post.
El acusado, Remington Yhap, 47 años, habría agredido sexualmente al menor el 15 de junio en las oficinas de Liberation Psychotherapy, en el Midtown de Manhattan. Yhap figura en el sitio web de la clínica como especialista en salud mental LGBTQ+, depresión y «sex (e.g., kink, non-monogamy/polyamory, sex work)».
Según la denuncia, Yhap habría mostrado al menor fotografías de personas desnudas y le preguntó en repetidas ocasiones si se masturbaba cuando tenía 16 años. Una fuente policial citada por el Post señaló que existe una «gran posibilidad» de que Yhap haya victimizado a otros pacientes.
El terapeuta fue imputado con tres cargos de violación y un cargo de poner en peligro el bienestar de un menor. La jueza de Manhattan Juliet Howard fijó la fianza en 75.000 dólares en efectivo y 150.000 dólares en bono. La Fiscalía del Distrito de Manhattan, a cargo de Alvin Bragg, instó a posibles sobrevivientes a comunicarse con su Oficina de Violencia Sexual e Íntima al 212-335-9373.
Nota: la fuente original indica que el menor fue paciente de Yhap «desde septiembre de 2025 hasta julio», una fecha que presenta una inconsistencia cronológica evidente y que este medio no puede confirmar; se reproduce únicamente como dato atribuido a los documentos judiciales.
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El caso expone una contradicción brutal que el relato progresista prefiere ignorar. Liberation Psychotherapy construyó su marca sobre la promesa de ofrecer «un espacio seguro, libre de miedo o vergüenza» —palabras textuales del perfil de Yhap en su web—. El resultado: un adulto con licencia profesional, avalado por el ecosistema terapéutico identitario de Nueva York, presuntamente depredando a un adolescente vulnerable que acudió a él en busca de ayuda.
La pregunta incómoda no es solo penal: es sistémica. ¿Quién supervisa a los terapeutas que operan en el nicho de la «salud sexual kink» con menores como pacientes? ¿Qué mecanismos de control existen cuando la ideología del «espacio seguro» se convierte en cobertura para el abuso? Que no te lo cuenten.



