El Senado republicano tiene un problema. Dos prioridades chocan de frente. Y alguien tiene que ceder.
El líder de la mayoría, John Thune, decidió frenar el paquete de reconciliación presupuestaria que avanzó la Cámara. Su argumento: primero hay que asegurar una resolución de financiamiento continua. Evitar el cierre del gobierno antes de las elecciones de mitad de período. Luego, la SAVE America Act.
La Cámara votó su marco presupuestario. Ese marco incluye un esquema para intentar aprobar parte de la ley electoral de Trump vía reconciliación en el Senado. Pero Thune no lo mueve hasta resolver el financiamiento.
No todo el bloque republicano está conforme. El senador John Kennedy, de Luisiana, fue directo con Fox News Digital: «He visto esta película de vampiros antes. Quiere negociar con los demócratas. Lo respeto, pero ahora mismo, si le das la otra mejilla a Chuck (Schumer), te clava en el cuello».
La senadora Katie Britt, de Alabama, entiende la postura de Kennedy. Pero defiende a Thune. «Creo que todos tenemos el deber y la obligación de intentar encontrar un camino», dijo a Fox News Digital.
Desde la Cámara, el líder de la mayoría Steve Scalise no acepta el dilema. «Todos deberíamos poder caminar y mascar chicle al mismo tiempo», declaró antes de la votación del martes. Para Scalise, el Senado puede y debe hacer las dos cosas a la vez.
Las negociaciones entre republicanos y demócratas sobre la resolución de financiamiento ya están en marcha en el Senado. Eso, para algunos en el GOP, es exactamente el problema.
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Que no te lo cuenten. Lo que está en juego aquí no es solo un calendario legislativo. Es la pregunta de siempre: ¿quién controla realmente el ritmo del Congreso?
Thune apuesta a que la estabilidad presupuestaria es la prioridad. Sus críticos ven otra cosa: una apertura innecesaria a la burocracia demócrata. Kennedy lo dijo sin eufemismos. Schumer no negocia de buena fe. Lo hace para ganar tiempo y titular. Cada semana que pasa sin avanzar en la SAVE America Act es una semana que el relato del bloqueo republicano se instala solo. El aparato progresista no necesita ganar el voto. Le basta con paralizar la agenda. Esa es la jugada. Y algunos en el GOP ya la están viendo.



