La representante Rashida Tlaib, demócrata de Michigan, introdujo el martes un proyecto de ley llamado No TSA Data for ICE Act. El objetivo es simple: cortar el acceso de ICE y la Patrulla Fronteriza a los datos que recopila la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
El proyecto bloquearía el uso de registros de selección de pasajeros, historial de viajes e información de identificación personal comprada a intermediarios privados de datos. En la práctica, limitaría severamente la capacidad del aparato federal para arrestar a extranjeros en aeropuertos estadounidenses.
La TSA no se quedó callada. Un portavoz del organismo atacó directamente la propuesta. «Cuando nos acercamos al 25 aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre, no sorprende que algunos en el Partido Demócrata quieran castrar la capacidad del Departamento de Seguridad Nacional para proteger a los estadounidenses de los terroristas», dijo el portavoz, según la fuente.
Fue más lejos. «¿Quiere la representante Tlaib que nuestros enemigos tengan el poder de atacar a EE.UU. de nuevo?», agregó. La TSA argumentó que el Departamento de Seguridad Nacional fue creado precisamente para eliminar los silos de información que generan puntos ciegos ante amenazas.
El proyecto incluye otra cláusula. Prohibiría que el DHS excluya a alguien de programas como TSA PreCheck por actividades protegidas por la Primera Enmienda, como asistir a protestas o criticar al gobierno.
Tlaib, por su parte, acusó a la TSA de ser «cómplice» de ICE al «expandir su caos y crueldad para atacar a nuestras comunidades en los aeropuertos».
El proyecto tiene pocas posibilidades de avanzar. El Congreso está controlado por los republicanos. No llegará a votación.
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Que no te lo cuenten. Tlaib no presenta una reforma de privacidad. Presenta un escudo legal para que el aparato estatal no coordine entre sus propias agencias. Eso tiene un nombre: obstaculizar la ley.
La doble vara es evidente. La misma izquierda que exige «más Estado» en salud, educación y vivienda, quiere un Estado ciego cuando se trata de hacer cumplir las reglas migratorias. El contribuyente financia la burocracia. La burocracia no puede usarla para proteger la frontera. El relato se cayó solo.



